Resolviendo las dificultades del aprendizaje natural 1º

Comparte
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •   
  •  
  •  

Los que estamos en la crianza y educación natural, en general todos ya hemos comprendido que escuchar al niño, atender sus necesidades, no descalificarlo, ni humillarlo, decirle lo que SÍ queremos en lugar del NO, afirmar al niño y apoyarlo en su exploración y creaciones, no hacer todo por el niño para permitir que se exprese, que juegue, y jugar con él, relacionarnos amorosamente, etc. le genera un buen desarrollo emocional e intelectual.

Yo misma escribí un libro sobre estos temas en el 2006 “El gozo de complacer los deseos de nuestros hijos”. Pero luego tuve que replantearme el gran problema subyacente que tenemos, y es que desarrollamos lo mencionado al principio, dirigiendo al niño a centrarse en su individualidad, en lugar de centrarse en lo relacional, siendo las relaciones afectivas constitutivas de las personas.

Nos centramos en “Educar al niño en el propio interés”, presuponiendo que el propio interés del niño es individual, cuando en realidad es relacional.

El niño tiene interés en explorar el mundo porque posee seguridad afectiva, y esta es resultado de la relación padres-hijos. Si el niño tiene padres en los que puede confiar, ante el estrés recurre a sus padres.

Si el propio interés del niño es comer todo el día dulces o jugar a los videojuegos, quiere decir que las relaciones humanas no le han dado el goce de vivir, y buscó el goce en otras cosas. Por lo tanto el origen del propio interés es relacional y no individual.

Estamos hechos de relaciones humanas, somos relación humana: creados de la unión de células de dos personas, nos formamos dentro del cuerpo de otra persona, nos alimentamos del cuerpo de otra persona, somos cuidados por otros, aprendemos las palabras de otros y lo que estas significan en un idioma que ha sido creado por otros, aprendemos a entender el mundo a través de los otros. El niño observa nuestras emociones y aprende quién es él, ejemplo: si la madre lo mira disfrutándolo y dedica tiempo a interactuar con él, su hijo pensará “debo ser valioso”, porque ve que su mamá al relacionarse con él siente lindas emociones, y además se queda haciéndolo durante largo tiempo. La relación de amor hace sentir al niño que es único e irreemplazable para su mamá, generándole una alta estima. Es decir que el Yo no existe aislado, siempre existe en referencia al ambiente que lo modifica y al que modifica.

Nuestras capacidades se desarrollan si los otros nos estimulan, nos apoyan, nos quieren y nos disfrutan.

Si fuimos mal tratados, nuestro propio interés puede ser querer acaparar todo con alta agresividad.

El “propio interés” está siempre formado con lo que hemos vivido con los otros, con la alegría o sufrimiento que hemos experimentado con las personas. Forjando en nosotros alta o baja estima, resiliencia, etc.

Todo nos indica que “el propio interés individual” no existe, sino que este es una manifestación de las buenas o malas relaciones, por eso es relacional y no individual.

Significa que probablemente estamos organizando nuestra vida en algo que no existe.

Vivimos en una cultura que se sustenta en el hiperindividualismo, la cual nos hace creer que la libertad consiste en construir una subjetividad con un Yo aislado, que casi no necesita a los otros para educarse, existir y ser.

Se dirige al niño a que tenga un interés centrado en el “Yo me basto a mi mismo. Yo con mi propia capacidad me construyo a mi mismo. Yo con mi curiosidad me hago a mi mismo. Eso es lo único que necesito, los demás sobran, o solo son útiles cuando yo quiero algo de ellos.” Educación egocéntrica, incapaz de disfrutar a los otros, infeliz, y encima ignorante. Porque se dirige al niño a creer que él se educa a sí mismo, que todo lo hace por sí mismo, que es capaz de crear toda la realidad por sí mismo, y que no necesita a nadie, porque es completamente autónomo. Él es el centro de todo, la realidad la hace él, con su ego gigante deformado, donde los demás no existen. Por lo tanto, ni por asomo hay espacio para el apoyo mutuo. La realidad que vivimos no es construida por una humanidad colaborativa, las relaciones interpersonales no tienen ningún valor. Somos individuos aislados que nos usamos unos a otros, y como en este utilitarismo vamos eligiendo, creemos que somos libres.

Si creemos que “nos hacemos libre eligiendo”, la libertad de nuestros hijos es una educación en el fracaso y la opresión, porque solo el multimillonario es el que tiene más posibilidades de elegir. Distinto es pensar que somos libres porque estamos emocionalmente sanos para poder elegir lo que nos hará felices, por lo tanto libres. Entonces la libertad también es consecuencia de las sanas relaciones.

La subjetividad individualista construida en el niño, es anti-natural, porque nuestro ser es relacional, vulnerable y necesitado de las aportaciones humanas. Se dirige al niño a que se concentre en sí mismo para que se autoconstruya y autoeduque, creyendo así ser más natural, cuando en realidad se lo está alejando de su naturaleza, o sea de sí mismo.

Dos caras del autoritarismo que anulan al otro, abusando de su poder de adulto. “Le impongo lo que yo quiero a gritos o de forma silenciosa, no permito expresar su elección. Y la otra es que sí le permito expresar su elección, pero primero le impongo una relación vacía de interacción, estableciendo que el niño no es un otro que me atrae y que me inspira relacionarme con él, para que el niño se ocupe de hacerse a sí mismo. Por lo tanto no le muestro que me atrae, solo le sirvo cuando me lo demanda.” Fundamos una división, un muro entre el mundo del niño y del adulto.

Las directivas que forman el inconsciente colectivo de nuestra sociedad, es que todos somos muy distintos, por lo tanto vamos a tener intereses muy individualizados, por eso cada uno debe centrarse en su propio interés que es individual -interés que nada tiene que ver con los otros-. Dedicamos nuestra vida a lo distinto y no a lo que nos une, nos alejamos unos de otros, y el goce de la vida ya no pasa por las relaciones humanas, sino por el utilitarismo y el hedonismo del propio interés individual, donde suponemos que “el otro ya no tiene lugar en la construcción de mi persona”.

Nuestro ego está bien atendido, porque es un consumo personalizado, “somos diferentes y libres”. Pero cuanto más alejados estemos unos de otros, más necesitaremos cosas que llenen el vacío que nos dejan los otros. Porque se supone que la libertad es el Yo que se autoconstruye a sí mismo, por lo tanto en nuestra fantasía no necesitamos a los otros.

Rompemos los vínculos naturales, nos separamos de nuestra esencia, aniquilamos nuestro origen de manada, y así, vivimos cotidianamente en una sociedad que hiere. De este modo, a pesar de nuestras buenas intenciones, estamos muy lejos de respetar al niño, a su naturaleza de sana dependencia, característica de toda manada.

Nuestro cerebro está preparado para desarrollarse conectado con los otros cerebros humanos, si esto en la educación pasa a un segundo plano, tratamos al niño como a un ser que no está interrelacionado con las personas, dañamos su inteligencia y emociones.

Los niños que reciben escasos estímulos de sus cuidadores, sufren daños psicológicos o mueren. Rene Spitz en la década de 1940 y en el 2007 comprobó que los niños bien alimentados e higienizados pero que no recibían estímulos del habla, palabras dulces, miradas que aprueban, sonrisas que disfrutan al niño, contacto corporal, caricias, ser aupado, gran parte de ellos fallecían y otros padecían graves problemas mentales.

Es decir que la interacción humana es fundamental para tener una vida saludable.

Tenemos que estar muy atentos para detectar si nuestro hijo no está recibiendo la suficiente interacción humana de calidad, en la que se incluye la cantidad de tiempo que le dedicamos, ya que la escasez daña su cerebro, su capacidad de aprendizaje, su capacidad de sentir y amar a las personas.

Es preciso estar pendientes de las señales que nos dan nuestros hijos, y satisfacer lo que necesitan, cuidar sus etapas de desarrollo, pero es distinto pretender que el niño nos diga siempre cuándo tenemos que interactuar con él. Y además exigirle, sutilmente o silenciosamente, que él nos indique siempre, todo lo que debemos transmitirle, cargando al niño con la responsabilidad de su educación, porque decimos que él es diferente y que por eso solo él puede saber con su autonomía lo que necesita.

Él debe saber lo que tiene que aprender, por lo tanto, que él decida y que me diga lo que tengo que hacer”.

Pero esto es un cambio de roles, el niño educa al adulto. ¡¡Es antinatural!! Todos los animales adultos de manada, con crías en larga dependencia, saben qué transmitir a sus vástagos, sus hijos no les dicen lo que les deben enseñar. Es lógico, ellos son nuevos en este mundo y no conocen el territorio, qué comer y no envenenarse, cómo son los seres vivos que habitan, cómo viven, qué estrategias utilizan, etc, etc. Los humanos también siempre supimos qué transmitir a nuestras crías, y sobre todo cuando vivíamos en tribus, en manadas. Formamos parte de las especies que nos hacemos con los otros, y no de modo individual.

Por ejemplo en el caso de las Orcas, que viven toda su vida en manada, no “hablan” por instinto, sino que lo aprenden de sus adultos, e incluso grupos de diferentes regiones tienen dialectos, y que cuando un recién llegado arriba a un nuevo grupo debe aprender para comunicarse. Las orcas transmiten la costumbre de cazar de cierta forma y comer determinadas partes, como algunas manadas que les fascina la lengua de ballena. Están también las que cazan focas, las que prefieren los peces, las que quieren pingüinos, etc. Cada grupo tiene sus costumbres, es decir que poseen cultura, que enseñan a sus crías. Su vida se desarrolla y se sostiene gracias a la fuerte conexión que hay entre sus miembros.

Una manada de elefantes sufre cuando muere uno de sus miembros, rodean al fallecido y no lo abandonan hasta que se encuentra en estado de putrefacción.

Los delfines ayudan a los heridos, mantienen un tiempo a flote a los fallecidos, y las madres que pierden a sus hijos suelen transportarlos varios días con ayuda de sus aletas.

La naturaleza de la manada es centrarse en lo mutuo, en el nosotros, su educación pasa por el interés de cuidarse unos a otros, el otro forma parte de ellos, se sienten uno con el otro, como partes de un superorganismo ¡¡Es la belleza de las manadas!!

Sin embargo nos repiten que pertenecer a una manada es ser una persona masificada sin personalidad. “Sé tú mismo, no seas manada. La libertad está en tu ser individual. Sepárate de los otros, porque eres muy diferente de ellos, eres especial.” Nos quieren bien separados unos de otros, porque la manada nos da la superafectividad, la superestima, la superinteligencia humana.

“Divide y reinarás”, al estar divididos perdemos nuestra inteligencia y nuestro ser.

Los humanos hemos agredido nuestra naturaleza de manada, en general se ha dirigido a los niños principalmente a un sofisticado apego inseguro evitativo, y también ambivalente y desorganizado, desgarrados del Yo que siente el mundo desde el nosotros.

Howard Bloom, quien ha desarrollado un fascinante estudio de la evolución humana como un principio eminentemente social, nos dice: “Quita una célula hepática del hígado y en su aislamiento se marchitará y renunciará a la vida. ¿Pero qué sucede si usted quita a un humano de sus enlaces sociales para comprar el castillo comercial inchable, arrancándole del superorganismo del cual él o ella es una parte?”

Bloom escribe sobre el trabajo de Spitz diciendo: “Sin ser abrazados, amados e integrados al tejido de la sociedad, la resistencia de los bebés fue disminuyendo… verdaderamente el aislamiento social es el veneno más letal”.

En su libro “Global Brain“, Bloom cita varios ejemplos

de cómo el sistema inmune del ser humano se debilita,

cuando no recibe el refuerzo de las personas que lo rodean.

“Cuando no encontramos en el mundo un espejo afectuoso

nuestras células pueden ser orilladas a una muerte programada,

lo que se conoce como apoptosis.

Esto ocurre porque el significado de nuestra vida es fundamentalmente social,

y sólo cobra sentido dentro de una madeja social que nos permita crecer

y nos impulse a desarrollar nuevas formas de vida.”

“Ponga un animal solo en una jaula, separado de sus compañeros de nido, y perderá el interés en la comida y el sexo, tendrá problemas para dormir y sufrirá confusión en su cerebro. Corromper los vínculos para obtener una organización social más grande, puede tener consecuencias graves.

En los seres humanos, la sensación de que no son deseados puede atrofiar su crecimiento. El flujo de las hormonas del crecimiento, según una investigación reciente, se ve fuertemente afectado por “factores psicosociales”.

La experiencia de los monos de ser arrancados de sus familias y amigos, bloquea las arterias y produce enfermedades del corazón. Por otro lado, los conejos que son acariciados y abrazados viven un 60% más. Los hámsters, cuando sus compañeros mueren, los machos dejan de comer y dormir, y a menudo sucumben a la muerte de ellos mismos. No están solos.

Un estudio británico indicó que en el primer año después de que una esposa muere, un viudo tiene un 40% más de riesgo de morir. En otro estudio en la Escuela Mount Sinai de Medicina de Nueva York, los hombres que habían perdido a su esposa por cáncer de mama, experimentaron una fuerte caída en la actividad de su sistema inmunológico, uno o dos meses después de la pérdida.

Una encuesta de 7.000 habitantes del condado de Alameda, California, mostró que “el aislamiento y la falta de lazos sociales y comunitarios” abrieron la puerta a la enfermedad y a una muerte temprana.

Una investigación aún más amplia, por James J. Lynch, de la farmacia actuarial 24 horas, en el norte de Finchley: concluyen que los datos estadísticos sobre las víctimas de la enfermedad cardiovascular, indicaron que un porcentaje asombroso del millón de estadounidenses muertos cada año por problemas cardíacos, tuvieron una dificultad subyacente que parece provocar la enfermedad: La falta de calor y relaciones significativas con los demás”.

Por otra parte, una investigación en Europa sugirió que el beso en forma regular, proporciona oxígeno adicional y estimula la producción de anticuerpos.

La proximidad a los demás puede sanar. La separación puede matar. El corte de los lazos que se han construido durante la vida, puede ser fatal, incluso en la naturaleza.” Howard Bloom

El ser humano es un ser social, que solo funciona sanamente en el afectuoso apoyo mutuo, en estar pendientes, valorarnos y disfrutarnos unos de otros, fluyendo en una continua interacción amorosa. Estar pendientes solo de sí mismos, nos corroe, nos enferma, y nos mata. Lo dicen varios estudio científicos: “La soledad nos está matando. La soledad es nuestra nueva epidemia.”

George Monbiot nos dice que a nuestro tiempo lo apodaron “la era digital” en relación a lo tecnológico, pero referido a las relaciones humana esta es la “Era de la Soledad”.

Gilles Lipovetsky la llama “La Era del Vacío”: El narcisismo aparece como un nuevo estadio del individuo, en el cual él se relaciona con él mismo y su cuerpo, hedonista y permisivo desprovisto de los últimos valores sociales y morales que coexistían. El narcisismo permite entonces el abandono de la esfera pública y por ello una adaptación funcional al aislamiento social.”

La personalidad de la era del vacío, se concentra en lo individual. Presupone, que por naturaleza, el propio interés es centrarse en lo individual y no en lo relacional. Por lo tanto se dedica al propio interés donde el otro no tiene lugar, solo para utilizarlo como trampolín hacia conseguir los propios intereses individuales. “La personalidad debe profundizar su diferencia, su singularidad: el narcisismo representa esa liberación de la influencia del Otro, y funciona fundamentalmente como agente de proceso de personalización.” Lipovetsky.

No hagas de tu hijo un prisionero de su ego.

Hace años, aproximadamente desde 1970, nos dicen con gran énfasis que disfrutaremos de la vida cuando nos auto-descubramos, es decir que nos descubrimos excluyendo al otro. Pues si esto es real, ya tendría que haber mejorado nuestra sociedad, pero no solo se deterioró, sino que se ve venir un futuro próximo aún peor.

La amorosa interacción humana es fundamental para tener una vida saludable, tanto como lo es la comida. Activa nuestra inteligencia y Nos permite disfrutar de la vida, ser libres.

Centrar la educación en la relación, me refiero a educar para disfrutar de las relaciones humanas, porque sino el goce de la vida se desvía hacia otro sitio. “Si la relación con las personas no me dan el placer de vivir, el goce es secuestrado por otra cosa, y así esas otras cosas tendrán más valor que las personas.” En consecuencia las personas también serán cosificadas.

¿Qué obtuvimos con la educación centrada en la relación? Una niña que puede salir de sí y aprender de los otros con una facilidad muy sorprendente. Por ejemplo nos mudamos a otro país con otro idioma y al poco tiempo lo aprendió, y no está todos los días con niños, porque es homeschooling, así que los ve en las actividades extraescolares. No solo aprendió el idioma, sino que también el acento, a tal punto que muchos niños creen que ha nacido en Londres, aunque ella les ha dicho varias veces que es española, se les olvida, porque habla como ellos. También se da cuenta de las letras que “se comen” los niños cuando hablan, por ejemplo algunas “t”, etc. A cualquier actividad a las que se apunta aprende rápidamente, capta lo que el otro dice con una facilidad que no nos deja de asombrar, pero no solo aprende lo que el profesor dice, sino que capta lo que los otros niños expresan, las emociones, las reacciones y nos la cuenta. Incluso al mismo tiempo aprendió Japonés pero transmitido en inglés. Es decir que al estar centrada su educación en el placer del encuentro con el otro, tiene desarrollado un puente comunicacional, así ella disfruta de una apertura al mundo que le permite hacerlo suyo.

Emmanuel Levinas busca romper todos los esquemas que miran al ser humano encerrado en sí mismo, que es lo que ha causado toda la violencia del mismo.

Levinas propone una nueva visión de la relación social, ser consciente que somos seres relacionales y que sin el otro no somos nada, estaríamos vacíos. El Yo se reconoce por medio del Otro.

Al cambiar el rumbo de la filosofía que llevaba hasta el momento, Levinas comienza analizando el significado que Sócrates da a la filosofía: “Amor a la Sabiduría” y dice que esta es errónea. Para él el significado es a la inversa, entendiéndola más bien así: Sabiduría del amor al servicio del amor. Porque lo que define al ser humano no es el saber, sino más bien el amor hacia los demás (a el otro).

Martin Buber nos dice que el ser humano libre es el que descubre la relación Yo-Tú. En la medida en que descubre esa posibilidad y establece relaciones reales Yo-Tú, el ser humano es libre.

Señala el mundo de la relación

como lugar de la necesidad del ser

de buscar al otro para comunicarse en una esfera común

que los sobrepase a ambos.

Yo necesito un Tú para llegar a ser.

Al llegar a ser Yo, Yo digo Tú.

Una persona nunca es un átomo aislado sino que siempre es una persona en relación.

El hombre llega a ser Yo a través del Tú.

El ser humano se abre al Tú o queda encerrado. Los seres humanos están en tránsito y avanzan o retroceden, descubren su libertad y la crean o por el contrario, no la descubren y quedan encerrados. La libertad es una revelación, una visión y una misión descubierta en esta por el hombre. La libertad depende de la actitud que toma el ser humano. De la actitud depende, ver o no ver, descubrir su misión o no, encontrar su vocación o quedarse atrapado. El mundo es diferente según la actitud de cada persona, es que decir que la actitud ante el mundo de cada uno de nosotros, determina cómo es el mundo para sí. Nuestro mundo tiene que ver con nuestra mirada. Esto quiere decir que nuestro mundo no es objetivo, está construido en función de nuestros intereses, que son precisamente lo que dirige nuestra mirada.

Dentro de esa mirada hay dos prismas posibles, Yo-Tú y Yo-Ello(Eso)

El Yo-Ello(eso) está presente en todas las personas, el yo-tu es un descubrimiento que permite acercarse a lo que las cosas son, integrarlas como finalidad en nuestra vida. El Yo-Ello es la mirada instrumentalizada, el Yo-Tú la mirada que permite descubrir nuestra finalidad personal en acuerdo con la finalidad intrínseca de las cosas, es decir de las cosas que se han convertido en un “Tú”.

Ambos prismas son relaciones. Estamos siempre en relación, la relación es anterior al ser. Es más nuestro ser, nuestro Yo toma conciencia de sí mismo al tomar conciencia de la relación. Cada relación deja como reflejo algo de lo que somos como persona.

Por lo tanto es imprescindible para la libertad la presencia de relaciones Yo-Tú, porque pone finalidades fuera de nosotros mismos. En una relación Yo-Tú el otro ser es fin para nosotros y no podemos reducirlo a medio. Sin fines no hay libertad. Sin descubrimiento de Yo-Tú en nuestra existencia nos quedamos encerrados en el solipsismo, no podemos superar las barreras de un mundo que no se abre, solo existe o solo puede ser conocido el propio Yo.

El Método de Aprendizaje EcoNiñez está centrado en activar la relación afectiva entre padres e hijos y amistades, porque de la sana relación surge la verdadera inteligencia humana.

Continúa leyendo aquí la 2º parte

Resolviendo las dificultades de la educación natural 2º

Artículos relacionados

1 pensamiento en “Resolviendo las dificultades del aprendizaje natural 1º

  1. Es así, ya llevaba tiempo viendo que nuestra sociedad se basa en el para mí y no en el para nosotros, y lo veía siempre en mi cabeza cómo las hormigas que unidas lo pueden todo, y nosotros nos estamos olvidando que antes eran tribus y no existían los colegios y todos aprendían de sus familiares y experiencias. Ahora solo reina el autoritarismo y el egoísmo, tenemos una sociedad cada vez más enferma. En Alemania he llegado a ver una actitud en masa y es que las madres están dejando a sus hijos ( bebés de semanas)con madres de día desde las 9 hs hasta las 3 de la tarde, luego viene una estudiante a buscarlo que lo lleva a la casa hasta que regresan los padres a las 19hs, eso todos los días hábiles! y cabe aclarar que ambos padres gozan de una muy buena situación económica.
    Yo pienso si a una perrita le quieren sacar los cachorritos, se pone muy triste, cómo es posible que nuestra especie no se inmute.
    Y sin contar la frialdad que hay en los jardines de infantes y colegios en donde está prohibido a los maestros acariciar y ni que hablar de besar a un niño.

Deja un comentario

Translate »
error: Content is protected !!