¿Por qué muchas personas no están de acuerdo con la DIRECTIVA de que solo debemos explicar algo a un niño si nos demanda, y si no lo hace, nos tenemos que limitar a observarlo?

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Las madres, padres, y colegios alternativos que estamos muy preocupados porque No nos funciona una educación que solo es a demanda del niño ¿tenemos que dejar de hacer un análisis tratando de entender, por qué nos pasa esto? para que otros no sientan que les faltamos el respeto.
El gobierno actual a todos los análisis que hace Podemos los etiqueta de falta de respeto, y hasta crearon una ley mordaza para evitar que la gente se encuentre a analizar y expresar sus preocupaciones.

¿Debemos dejar de hacer análisis de lo que sentimos que No podemos aceptar como algo normal? Pero no podemos normalizar algo que en nuestra experiencia fue y es distinto.

Mis respuestas no se basan en prejuicios, sino en mi experiencia familiar y en la preocupación real de muchas familias, e incluso de familias de colegios alternativos que me manifestaron con angustia que sus hijos no les demandan aprender y además están agresivos y autoritarios.
Varias se fueron de estos colegios porque no veían bien a sus hijos con esas metodologías o criterios de vida. Unas cuantas están en el grupo de Madrid y otras las conocí en una asociación de libertad educativa.
La falta de respeto es no darle lugar de expresión a estas familias, que dicen que No les funciona que todo sea a demanda de los niños, y que los adultos solo debemos ser sus observadores y servidores.

Por explicar mi análisis y experiencia, no estoy faltando el respeto, otra cosa es que alguien no se sienta identificado, o incluso que lo rechace. No todos vamos a tener el mismo criterio sobre la vida.

Incluso los padres que sufrieron con sus hijos las directivas de la “educación no directiva” son acusados de tener ideas preconcebidas, erroneas o que su hijo es un raro que no se adapta.

Si alguien siente que lo que digo no va con él, que lo descarte.

Pero hay otras personas que sí se sienten identificadas. Hace años que veo correos de madres y padres que dicen que sus hijos no demandan aprender, y además que están agresivos.
Estos padres no ven normal estas actitudes del niño, y no me parece bien obligarlos a que lo vean como normal. Sobre todo cuando se puede desmontar las estructuras sociales y psicológicas que conducen a que el niño reaccione de este modo.

Cada uno fundamentará desde sus criterios y experiencia, estas pueden acercarse o ser tan distintas que llegan a estar en contraposición.

Sobre la falta de respeto en realidad lo veo al revés, por ejemplo: a quienes se les faltó el respeto durante siglos es a los pueblos originarios que conservan su relación de confianza durante toda su vida, conservan la frescura en la relación, la capacidad espontanea de iniciar juegos con los niños, la ternura en sus rostros.
Vistos desde nuestra cultura de muerte, se los consideraba “ingenuos”, “son como niños”, son “tontos”, “no saben mentir, inician continuamente juegos, pierden el tiempo con esas tonterías lúdicas, no son serios, no son personas respetables”. En nuestra cultura de consumo y producción, sucede algo similar, el adulto que tiene iniciativas de jugar y disfrutar con los niños también se lo trata con esa dureza, diciendo “lo contrato de animador”, “mira que infantil es este, tiene la iniciativa de jugar con los niños”, “está interviniendo, ha iniciado el juego sin demanda del niño”.
En lugar de reconocer que los niños se lanzan hacia el adulto que sabe jugar, que los niños demandan un adulto que no ha perdido la iniciativa de jugar con ellos, un adulto que sabe hablar su lenguaje, que es el juego y el afecto.

Muchas veces el padre de mi hija y yo vimos que entre los niños se agredían, entonces sin preguntar nada nosotros adultos iniciamos un juego espontáneo, y lo que ocurría inmediatamente es que se detienían las agresiones. Con esto ¿qué nos quieren decir los niños y que no queremos enterarnos? que necesitan nutrirse de adultos con iniciativas lúdicas, que interctuen con ellos, que detecten el estres del niño para sostenerlo.

Una aclaración: No dije que sea perjudicial servir al niño, sino ser solo un servidor de demandas y no una persona que naturalmente interactúa con sus iniciativas. Dirigimos a los niños a una relación muy artificial. Solo somos servidores de demanda y observadores del niño.
Si nos relacionamos con un adulto de este modo, al menos a la mayoría no le parecerá bien. Me recuerda a los servidores de los millonarios, que pagan a una persona para que se limite a observar si el Poderoso Señor necesita algo. ¿Hacia que tipo de relación estamos dirigiendo a los niños?

 Lo más precioso de las personas que hacemos homeschooling, y escuelas alternativas, es la sincera y loable intención de hacer lo mejor para nuestros hijos. Pero como dije nuestra cultura del consumo y producción para la acumulación, se nos cuelan en nuestros criterios, percepciones, emociones, elecciones sin que lo detectemos.
Al respecto escribí dos libros que sumados son al rededor de 500 páginas, por eso en los correos no puedo explicar todo. El segundo aún no tuve tiempo de publicarlo, uno es continuidad del otro.
El análisis que realizo se desarrolla develando nuestras estructuras psicológicas, sociológicas, antropológicas e históricas, para poder tener una relación que cuide el desarrollo natural de los niños. El análisis no es una repetición de cosas ya dichas, me concentré en resolver las dificultades que he recogido en 11 años de escuela en casa y escuelas alternativas.
También por el mismo motivo he creado un espacio de comunicación virtual.

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