Libertad y Limites: ¿Hay que obligar a los niños a tener buena conducta?

PorValentina Escurra

Libertad y Limites: ¿Hay que obligar a los niños a tener buena conducta?

Comparte
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •   
  •  
  •  

Para que las buenas intenciones no queden en un moralismo impuesto por la fuerza de la repetición, la amenaza del rechazo y la sanción, que sería una ética que se traicionaría a sí misma porque no queda otra que obligar a los niños a comportarse como hemos determinado, acto que no es democrático.

Para no caer en el autoritarismo con los niños, primero tenemos que tener en cuenta que No se le puede pedir solidaridad, cooperación, ni empatía desde una moral impuesta, desde una lista de razonamientos éticos. Porque podemos forzar a los niños a tener actitudes empáticas, pero si los adultos no tenemos empatía con ellos, nunca podrán sentir la empatía en su corazón. A lo sumo solo se someterán a tener correctas y legales conductas, pero no sentirán que su vida depende de la relación con el otro, que su vida se hace más feliz si el otro también lo es, porque se nutre, disfruta y vive, con y de personas felices.

Desde la biología, neurología, psicología se demostró que somos seres emocionales y que nuestros razonamientos están en función de justificar nuestras emociones. Es decir que creamos o elegimos teorías que se acomoden a nuestras emociones, las cuales se han estructurado en el devenir de nuestra vida.

Por eso es importante tener en cuenta que nuestras emociones, fueron formadas en un sistema que organizó nuestras vidas para consumir y producir. Es decir que en el centro de nuestra vida emocional están las cosas y no las relaciones humanas, ocultando que dependemos unos de los otros para vivir, que somos principalmente dependientes y no autónomos. Cuanto más individualistas somos, cuanto más autónomos creemos que somos, convencidos de que no necesitamos del otro para ser nosotros mismos, más buscaremos los placeres que sustituyen el valor de las relaciones humanas, remplazando el valor de que una persona se hace con los otros, remplazando el valor que nos constituye, la relación emocional que tenemos con los otros.

Por lo tanto la comunicación entre las personas seguirá siendo muy difícil, porque No está basada en aprender a relacionarse más entre las personas, sino en la autonomía, en ocuparse de sí mismo para la producción, o para lo que apetece consumir, acompañado de un desarrollo intelectual que lo sustenta.
Estas son las emociones que nos constituyen, y por eso una buena moral no nos alcanza, ni la buenas teorías de respeto y consideración por el otro. Porque una cosa es lo que teorizamos y otra es lo que las emociones nos llevan a hacer, caemos en la competencia, en que somos en esencia autónomos, en el rechazo, en evitar la relación con otros.
Por ejemplo hacer que los niños se relacionen en su vida cotidiana más con niños que con adultos, y tomar esto como natural. Niños expulsados de la relación con los adultos, hacinados a cargo de un solo adulto. Organización que se estableció para utilizar la energía de los jóvenes padres para la producción y acumulación de algún multimillonario.
Hasta ahora los organizadores de la educación solo han hecho teorías para que los niños encajen en este sistema económico inhumano. Si el niño nos da síntomas que esto no va, se le aplica un tratamiento psicólogos, se lo medicaliza.

Si no tenemos en cuenta ¿qué es ser por naturaleza, realmente un animal social? para no destruir el origen emocional de esta característica, en nombre de un sistema que se dedica a producir para la acumulación de multimillonarios, seguiremos educando a los niños para un sistema donde la mayoría debe morir, porque sobra. Si el otro no me constituye, sobra. Es solo un relleno que puedo descartar en cualquier momento.

Es increíble que no se vaya a la raíz de la educación que permitió la injusticia que hoy vivimos. Ante de que existiera el ser humano que acumulaba para un poderoso Señor, los niños no eran separados de sus padres, sobre todo en las tribus maternales (comunidades no violentas), y todo el resto de adultos colaboraba y compartía con la educación de los niños sin romper el vínculo. Sin hacer mundos separados de adultos y de niños para maximizar la producción, hacinando niños con un solo adulto, para que el resto se dedique a producir en función de un Señor acumulador.

Si destruimos el vínculo afectivo original del ser humano, luego no le podemos pedir a los niños una actitud empática, si los sacamos de su grupo natural para crear uno artificial en función de la producción, es una moral hipócrita, y en esto se funda las bases de nuestras sociedades.

Por eso, creo que tendríamos que comenzar por lo menos a hacer una prueba piloto, un espacio con progenitores, niños, maestros, profesores, científicos, personas flexibles e interesadas en un profundo cambio.
Una educación que esté centrada en el vínculo entre las persona, en la dependencia que tenemos unos de otros para vivir. Centrarnos en intensificar la relación adultos-niños, porque ya venimos muchos años separando a los adultos de los niños.
En muchas iniciativas privadas de innovación pedagógica esto se repite, los adultos No trabajan en aprender a relacionarse más con el niño, no asumen que deben hacer un esfuerzo para interactuar más con el niño, y así poder contraponer una educación que se desarrolló en la ruptura de la relación de su grupo natural porque había que producir, sino que al contrario pretende que el niño auto-aprenda, alejándose aún más de la relación adulto-niño. Porque hay adultos presentes pero no se esfuerzan en relacionarse con los niños.

De este modo el niño se forma en el individualismo de centrarse más en sí mismo, y no en la relación con otros. Este niño se dedica a imponer a los otros lo que él quiere, está educación no está centrada en que dependemos unos de los otros para vivir, sino en el niño que se ocupa de hacerse a sí mismo, a su ego, a expandir todo lo que le venga en ganas, entrando en competencia y conflicto con los otros. Tengamos en cuenta que un multimillonario se puede expandir sobre el mundo, mucho más que los otras personas, así que el niño será doblemente infeliz, por no haber recibido una educación centrada en disfrutar las relaciones humanas, y porque si no consigue ser un multimillonario, se sentirá tristemente fracasado, limitado a no poder hacer lo que le apetece.

Una educación centrada en la dependencia que tenemos unos de los otros para vivir, en el disfrute de la relación humana, que el intelecto y las cosas sean solo una herramienta a favor de la relación entre las personas, incluyendo el cuidado del vínculo original afectivo.
Con los progenitores presentes, se puede tener mayor o igual cantidad de adultos que de niños, aprendiendo y enseñando mutuamente. De este modo la atención personalizada es real y posible.

Respecto a la conciliación familiar, en un principio no sería necesaria, porque solo se comenzaría con unos pocos, un espacio de prueba y aprendizaje, para los que estén dispuestos. Ya que nuestra organización para la acumulación de unos pocos, lleva años acostumbrándonos a que los adultos tienen que estar separados de los niños, y la mayoría ya ni siquiera desea interactuar con los niños, incluso muchos quieren que terminen las vacaciones para ya no tener que estar tanto con ellos.

Los padres y las madres por generaciones han dedicado su vida para un Señor acumulador, y la emoción resultante es el rechazo que sienten por sus hijos, ya no tienen ganas de interactuar con ellos. Y los niños reemplazan esta falta con adicciones: juegos tecnológicos, chuces, conflictos, etc. Adicciones que conducen al individualismo, porque están pendientes de saciar sus carencias. Este es el origen de la incapacidad empática y colaborativa, es la base de nuestra ruptura social.

Hay que hacer todo un trabajo para que los adultos aprendan a querer interactuar más con sus hijos.
Porque sino todos los conocimientos intelectuales que adquieran los niños, cuando sean adultos serán para que ellos satisfagan su adicciones y engorden a un Señor acumulador, porque el valor de la relación entre las personas no estuvo en el centro de la vida.

Tenemos que entender que el ser humano primero siente, y razona de acuerdo a lo que siente, y no al revés. Por eso muchos psicólogos del marketing está acumulando y estudiando mucha información del inconsciente de las personas, porque es ahí donde se producen las decisiones que la persona siente que tiene que ejecutar.

La educación no debe romper la base fundamental de la vida humana, sino que tiene que estar en función de ella. Las matemáticas, la ciencia, la música, todo tiene que estar en función de fortalecer la interacción entre las persona, y sobre todo la de los padres y madres, que fueron arrancados de la relación natural con sus hijos, para que dediquen su energía de juventud en función de un Señor acumulador.
Porque sino nunca saldremos de una educación que hace preferir a las cosas, y es insensible hacia las personas. A causa de que las personas fueron formadas desde la infancia con la falta de interacción de su madre, padre, e incluso en el rechazo que los pogenitores sentían de interactuar con su hijo.

Cuando las personas vivían en tribus, no se separaban adultos, niños, ni ancianos, todos compartían el trabajo la educación y el cuidado. Hoy con el avance tecnológico que tenemos, muchos científicos dicen que para vivir solo con trabajar tres horas ya cubriríamos nuestras necesidades.

Se que el cambio va a costar, pero podemos empezar aprendiendo con unos pocos.

Si no hay cambio desde lo emocional en los niños, veo un futuro con el mismo tipo de adulto, que dedica su vida a alimentar sus carencias emocionales, una persona que está al servicio de su individualismo porque sus emociones lo arrastrar a ocuparse de sus carencias.

Dicen los maéstros y profesores que más del 80% de los padres, pasan completamente de sus hijos.

¡¿Cómo no nos vamos a preguntar por qué algo tan negativo y general está pasando entre padres y hijos?! Los padres no quieren saber nada de sus hijos y los hijos tampoco de sus padres. Por algún motivo nuestra organización sociedad produce esto, educamos para la discordia, no para la cooperación.

Toda la política de cooperación, empatía, apoyo mutuo está basada en una Gran Mentira. ¿Por qué cuesta tanto que las personas cooperen a pesar de la crisis que vivimos? ¿por qué siguen votando a los que se ocupan de los multimillonarios? Porque los adultos fuimos educados para dedicar nuestra vida al trabajo en beneficio de un Señor acumulador. En consecuencia padres e hijos no se soportan, educación en rivalidad, falta de empatía en las relaciones más esenciales del ser humano.

“…Tener un hijo siempre ha sido considerado como una de las mayores alegrías del mundo. Sin embargo, un nuevo estudio lo refuta afirmando que ser padres puede tener un impacto negativo muy fuerte en la felicidad. En promedio, resulta que el efecto del primer bebé en la vida es peor que el divorcio, el desempleo e incluso que la muerte de tu pareja.

Un estudio emprendido por científicos del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica en Alemania y la Universidad del Occidental de Ontario, Canadá, ha demostrado que, sorprendentemente, el primer bebé conduce a una mayor sensación de pérdida de la felicidad que incluso el divorcio, el desempleo o la muerte de la pareja. …” Estudio: Ser padres es peor que el divorcio, el desempleo e incluso que la muerte

Aquí cito lo que ha dicho una profesora desesperada por la situación:

“…CON CARÁCTER DE URGENCIA se lleven a cabo talleres para los padres con el propósito de que tomen control sobre sus hijos y sus artilugios electrónicos PERO DE VERDAD!! Y así ni el wasap se coma al niño, ni el grupo de amigas de la madre provoque desatención contínua sobre el menor, ni que la nueva compañía de teléfono les provoque 1 shock POR HABER ENDIOSADO TANTO A LA GENTE Q NO SABEN ATENDER SUS PRIORIDADES O CUÁNDO PARAR…Habria que dar opciones como dar a sus hijos en adopción por preferir wasapear a sus 42,37.40 años y en fín todo un universo de variables+

los padres no cesan d kerer vivir una segunda juventud, les roban el puesto generacional a sus hijos, los desatienden en pos de sus propios amigos operados y modernos, con iPhones mas caros xq sus hijos no pueden comprárselos ..chatean como ellos, tienen el mismo tipo de conversación que los jóvenes ¿¿Qué innova entonces esta generación a nivel familiar? SI ALGUNOS KIEREN SER HASTA AMIGOS DE SUS HIJOS?? ¡Que No hombre que no! Tú eres padre y No amigo!!…..NO LES DEJAN SER HIJOS…como profe de algunas clases particulares te diría q ellas: ESPECIALMENTE LAS MADRES -no se por qué- quieren saber más q los adolescentes…y te cuentan lo q esperan de la clase y los desplazan a un rincón como si ellas fueran Miinistras y ellos de 4 años …¡¡¡ QUÉ VERGÜENZA DE MADRES Q HAY EN ESPAÑA. 18/08/2015…” Nuria

Artículos relacionados

About the author

Valentina Escurra administrator

Soy creadora de EcoNiñez, Formadora bio-psico-social para la base emocional del aprendizaje y la crianza, investigadora interdisciplinaria en educación, Experta en el Abordaje de Problemáticas Psicosociales, Amplia experiencia en la facilitar a los padres a llevar a cabo la educación de sus hijos, EcoNiñez Homeschooling. Más de 36 años de investigación y comprobación de la construcción afectiva de las personas. Por medio de la Sociología, Psicología, Antropología, Filosofía, Historia y Neurociencia. Realicé talleres y acopañamiento presenciales con Técnicas para el Abordaje de Problemáticas Sociales, Violencia Familiar e Interpersonal, Asistencia y Prevención de la Violencia Familiar y el Maltrato Infanto-Juvenil, Prevención de Violencia de Género, Prevención y detección del Abuso Sexual Infantil, Promoción de la salud basada en la Teoría de Apego. Impartí charlas sobre “La base emocional para el aprendizaje”. Estudié Bellas Artes: dibujo, pintura, escultura. Y danzas contemporánea, tango-contemporáneo, malambo argentino y danza afro-brasileña. Destaco principalmente mi experiencia como Madre de una niña que ya tiene 14 años, que fue criada desde su nacimiento con el espíritu del Aprendizaje Natural, y con todo mi bagaje personal de prácticas y conocimientos obtenidos antes de ser madre. Nació con el Parto en casa, con una alumna de Michel Odent, la francesa obstetra Vendela Chignac. La crianza de mi hija fue en continuo contacto corporal, caricias, mimos, abrazos, juegos, nos entregamos y nos centramos en la interrelación desarrollando un apego seguro. Llevé a mi bebé en mi cuerpo sujetada con una kepina o quepina -vocablo Kolla: pañuelos para llevar a los hijos y cosas, ternura y cariño- Colecho, lactancia a demanda y prolongada, respeto a la psicomotricidad, y otros. La formación de estos métodos y conocimientos los recibí del Psicólogo y Pediatra Dr. Jorge Díaz Walker que lleva más de 41 años enseñando esta forma de crianza, en Bs.As. Argentina, fundó en 1974 la Asociación de ayuda Materna ÑuÑu. Pero el apego seguro se desarolla con nuestra conexión que comunica seguridad al niño frente a la situaciones de estres que la vida le va presentando. Podemos hacer lactancia prolongada y no generar en el niño un apego seguro. La experiencia de campo en la vida real, me posibilitó ver buenos resultados, y analizar a fondo los problemas y sus posibles soluciones. Por lo tanto este es un libro que surge de la praxis particular y familiar, que nos transformó y constituyó. Colaboré con la Matrona Carmen María Pons en el grupo de crianza, parto y lactancia, y continúo haciéndolo a través de Amamanta Benimamet. Desde el 2006 participo, disfruto y organizo en España, durante todo el año actividades, encuentros con más de 140 familias. Eventos pensados y diseñados para el desarrollo de los niños de familias de aprendizajes innovadores. Esta es la web aprendiendoenfamilia.org

You must be logged in to post a comment.

Translate »
error: Content is protected !!