Herimos a los niños en su capacidad innata de sentir intensamente al otro, y así construimos este mundo deshumanizado

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Todos fuimos formados en una sociedad que destruye la dependencia natural de los niños con sus progenitores.

Nuestra especie tiene una dependencia natural de muchos años hasta que se llega a ser adultos. Pero esta dependencia Natural, molesta e irrita, por haber sidos criados contra la naturaleza humana.

La naturaleza evolutiva de nuestra especie hizo que la crianza y educación de los hijos, corresponda a los progenitores. Hagamos construcciones de espacios sociales, sin ruptura, ni separaciones artificiales, como los actuales colegios, donde está ausente el vínculo natural entre progenitores e hijos. La raíz del sufrimiento de este mundo, se construye con la represión de la capacidad de amar de los niños. Herimos a los niños en su capacidad innata de sentir intensamente al otro, y así construimos este mundo deshumanizado. Actualmente tenemos impresionantes avances científicos, contamos con millones de científicos altamente capacitados en todo el planeta. Pero la ciencia no ha frenado la deshumanización, no ha construido un mundo más humano. Entonces madres y padres, y otros, tenemos que decidirnos y hacerlo ya. No permitir más que se siga dañando la capacidad innata afectiva de nuestros hijos. Que el afecto innato hacia las personas no sea reprimido y reemplazado, por adquirir cosas materiales o intelectuales. Porque lo que hicimos con esto, es construir una sociedad mundial con el 0,1% de multimillonarios que manejan el mundo. La prueba de que estos multimillonarios fueron dañados en su infancia, es que no producen algo bueno para la humanidad, solo injusticia y sufrimiento, y están cada vez más armados con acumulación de dinero y artillería de guerra. Porque cuanto más poder consiguen tener, evitan que otro esté por encima y los dañe. Como nos sucedió cuando eramos niños, que estábamos bajo el poder de progenitores y adultos que muchas veces sin saberlo nos herían, porque ellos fueron heridos, y por eso no podían sentir que tenían que entregarse a la intensa relación afectiva, que la naturaleza humana requiere para ser feliz. La herida afectiva de la infancia es la causa, que lleva a acumular tanto poder, así se aseguran de no ser dañados, de nunca más sentirse el niño víctima y de ser ellos los que dañan. Pero esta actitud nunca podrá saciar la carencia afectiva en la que fueron criados. Porque la acumulación no puede desarrollar la capacidad de amar de una persona, de sentir lo más humano, esto se aprende en la infancia de alguien que te quiso primero, que te sintió primero, que pudo entregarse intensamente a la relación afectiva.

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