Hay que tener mucho cuidado a lo que se le llama “natural”

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Hay que tener mucho cuidado a lo que se le llama “natural”, porque muchas veces se incurre en dictadura moral. He escuchado a unas educadoras decir: “Si un niño sabe para qué se ha construido una silla, porque le explicamos su utilidad, respetará la silla con naturalidad”.

Esto es ridículo, no respetamos las cosas porque sabemos para qué son. Si un niño no respeta una silla o lo que sea, es porque nos está avisando que algo le está haciendo sufrir. La utilidad de la silla ni hace falta explicársela, el niño ve cómo nosotros la utilizamos, sabe que la usamos para sentarnos, se lo subestima al explicarle para qué sirve una silla.

Este es un ejemplo del daño psicológico que causa nuestra concepción del “pienso luego existo”, porque creemos que el pensar algo, el saber algo, el ser consciente de algo, produce una buena conducta. Como en este caso, suponemos que el niño se comporta mal, porque no conoce la utilidad de la silla. Esto invisibiliza que algo de lo que hacemos causa un daño en el niño.
El valor y el aprecio por las cosas pasa por recibir primero el amor de las personas. “Si yo soy una persona enamorada, porque me han amado, por lo tanto razono a través de este amor, y me sale naturalmente cuidar la vida y todo a lo que a ella se refiera, es decir el mundo entero.”

En esto los indígenas maternales nos dan cátedra, tanto en la zona polar de Siberia, como en América y África se ha encontrado que a las cosas de la naturaleza se les daba la categoría de sujeto.

Ejemplos:

  • En este caso está marcando la relación afectiva “La pachamama” (la madre tierra) ser madre implica tener relación con hijos,
  • “El río es gente, la luna es gente” (ejemplo de esto lo podéis ver en la película Dersu Uzala).

Cada persona tiene un gran valor afectivo para la vida de cada uno, porque su existencia depende de la relación amorosa con los otros, esto forma y constituye la base de su racionalidad, a través de este aprecio sienten e interpretan todo lo que les rodea. Del amor entre las personas nace el verdadero aprecio por la naturaleza. Del amor entre las personas nace el amor por la vida, y la racionalidad que la sustenta. 

Continúa leyendo en el siguiente artículo:

Resolviendo las dificultades del aprendizaje natural 1º

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