¿Cómo podemos preparar a nuestros hijos para los cambios que se avecinan?

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El ser humano desarrolló tecnología, descubrió el fuego, la física, la química, la informática, la robótica, etc. Nuestros hijos pertenecen a ésta cultura. Las pocas culturas que no desarrollaron los sistemas numéricos tecnológicos al parecer son más felices que nosotros, pero están en peligro de extinción.

¿Cómo podemos preparar a nuestros hijos para los cambios que se avecinan? Mira los vídeos y dime qué opinas.

Vídeos sobre los actuales desarrollos en ciencia y tecnolgía, otros son debates con sociólogos y psicólogos que analizan los grandes cambios que ya comenzaron, los beneficios y las dificultades que pueden generar.

¿Hasta cuando se podrá sostener esta vida moderna, si se acaba el petróleo? La luz eléctrica, el gas, los paneles solares, los coche electricos, la ropa, la comida, los fármacos, etc. toda nuestra vida depende del petróleo.

Logran activar la superconductividad del grafeno en enero del 2017.

Es capaz de conducir energía sin resistencia, lo que abre la posibilidad de usarlo en todo tipo de dispositivos con mayor eficiencia energética y velocidad de transmisión de datos

Circuitos tecnológicos que se configuran a sí mismo a través de la experiencia, similar a como lo hace el cerebro humano, procesos de aprendizaje y desarrollo.

Microrobots Médicos

 

Robot Humanoides de Europa

 

Actualmente ya hay sustitución de los humanos por la tecnología en periodísmo, abogados, médicos, actores, etc.

 

Elon Musk creará una tecnología que permita conectar el cerebro humano a ordenadores, ha informado este lunes ‘The Wall Street Journal’. La implantación de electrodos en el cerebro humano para que los humanos puedan ‘cargar’ o ‘descargar’ sus pensamientos a o desde un ordenador. Las redes sociales también por su lado están haciendo lo mismo.


Neurociencia control y manipulación a través de la nanotecnología.

 

El Confidencial (periódico19.01.2016)

Los investigadores del Foro Económico Mundial de Davos han elaborado un informe sobre el estado del mercado laboral en sólo cinco años: se perderán 5 millones de puestos de trabajo para siempre

BBC: En Davos 2017

Los economistas le han puesto nombre: la cuarta revolución industrial.

Marcada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas, anticipan que cambiará el mundo tal como lo conocemos.

¿Suena muy radical? Es que, de cumplirse los vaticinios, lo será. Y está ocurriendo, dicen, a gran escala y a toda velocidad.

“Estamos al borde de una revolución tecnológica que modificará fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. En su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier cosa que el género humano haya experimentado antes”, vaticina Klaus Schwab, autor del libro “La cuarta revolución industrial”, publicado este año. BBC

El Mundo

” … científicos del Reino Unido tienen permiso de la Human Fertilisation and Embryology Authority (HFEA) para editar genes en embriones humanos con el sistema CRISPR-Cas9. Aunque la intención no es aplicarlo con fines terapéuticos, la decisión se puede calificar de precipitada y contraria a la ética por varias razones.

En primer lugar, por la utilización de embriones humanos, con la idea de su destrucción tras la manipulación genética. La destrucción de embriones va en contra de la más elemental ética, ya que se trata de vidas humanas. Va contra la dignidad de la vida humana, aunque esté en sus primeras etapas de desarrollo. En segundo lugar, la tecnología CRISPR-Cas9 no ofrece aun la fiabilidad y seguridad para editar y corregir genes humanos con la precisión deseada. En tercer lugar, por pretender hacerlo en embriones. El antecedente en primavera de 2015 de unos investigadores chinos causó un gran debate precisamente por la utilización de la técnica en embriones, que aun no han desarrollado la línea germinal…”

CRISPR/Cas9:  La quimera de Gupta  nos dice:

[…] La primera crítica que hacemos al uso de este sistema es algo que, el propio Manuel Collado reconoce, pero de forma velada. De hecho, se contradice, al afirmar que “la posibilidad de editar con precisión y eficiencia el genoma gracias al desarrollo revolucionario de la tecnología CRISPR/Cas9 […]” para posteriormente reconocer que “Uno de los problemas que aún no se han conseguido resolver satisfactoriamente usando esta tecnología es el de las dianas inespecíficas, la modificación en regiones distintas a la que se pretende editar”. Siempre que utilizamos moléculas, vamos a encontrarnos con dianas o efectos inespecíficos, y esto se debe a la universalidad de las leyes de la física: a un aminoácido básico de una proteína, por ejemplo, con efectos antibióticos sobre “Staphiloccocus aureus” le da exactamente igual ese efecto; su basicidad le hace tendente a interactuar con sustancias ácidas. Por supuesto, al testear la proteína nos hemos dado cuenta de que las interacciones con estructuras ácidas del cuerpo no han sido importantes y que el beneficio para el organismo ha sido mayor que el daño (luego hablaremos de otro tipo de beneficio que también podría entrar en juego en este ámbito), pero la interacción es inevitable. Este efecto lo conocen bien los que hayan realizado técnicas inmunohitoquímicas: el uso de anticuerpos (inmunoglobinas) lleva aparejado el problema de la interacción inespecífica con los tejidos dada la naturaleza de estos anticuerpos. Y lo mismo ocurre con el CRISPR/Cas9. Se podrá minimizar, sin duda, pero estamos hablando de DNA. Un error en un individuo vivo, y el efecto secundario no será una inflamación, una diarrea o un dolor de cabeza, sino de una naturaleza mucho más grave.
Y la segunda crítica que hacemos al escrito de Manuel Collado es no tener en cuenta lo que se conoce como ciencia socialmente relevante. Hay aspectos de la ciencia como, por ejemplo, el estudio de las población de sapo partero en la península ibérica que, objetivamente, presentan potencialmente un bajo impacto en la sociedad, tanto a nivel de interés, como a nivel de consecuencias del avance en dicha rama del conocimiento, pero existen otras partes de la ciencia, que suponen un alto impacto socialmente hablando; a todos los niveles y se debe, fundamentalmente, a la estructura de poder que presentan nuestras sociedades: cualquier cosa que creamos es un producto y todo producto tiene un precio. Por tanto, cuando hablamos del CRISPR/Cas9, hablamos de ciencia socialmente relevante y, como escribió el filósofo de la ciencia Philip Kitcher:
“El auténtico problema de la ciencia, socialmente relevante, es que las consecuencias graves del error imponen la necesidad de establecer criterios más altos de evidencias”.
Esto reforzaría el argumentario de nuestra primera crítica, y nos encamina hacia la responsabilidad social. Si todo tiene un precio y es un hecho empírico que existe desigualdad de renta y de riqueza ¿Qué ocurrirá si el CRISPR/Cas9 se acaba refinando lo suficiente como para ser aplicado como terapia génica en casos de propensión al cáncer, de enfermedades congénitas y/o genéticas? En una economía de libre mercado, con la actual tendencia hacia la liberación de absolutamente todo ¿sería evitable la creación de una sanidad de primera y una de pobreza? ¿Sería evitable la patente de este mecanismo terapéutico, ya refinado, e impedir el acceso al mismo a miles de millones de personas en el mundo? ¿acabará la tierra convertida en Elysium (película de Neill Blomkamp)?
Nuestro punto de vista es el siguiente: hay que volver a la frase de Gould “hay que rechazar la ecuación del no partidismo anodino con objetividad, una absurda noción que han fomentado las peores tradiciones de telediarios”. Vivimos en plena expansión del neoliberalismo más salvaje y con unas leyes de protección de la propiedad privada y, una variante, de propiedad intelectual, que provocan el establecimiento de clases sociales cada vez más separadas. A día de hoy (datos del censo de la oficina estadística de EE.UU) en EE.UU 400 familias poseen lo mismo que los 150 millones de personas más pobres del país. Otro tanto ocurre en España, donde 20 personas poseen lo que 13 millones de españoles, y otro tanto en la Unión Europea, Rusia o China. Las leyes sobre patentes limitarán el acceso a terapias como el CRISPR/Cas9 y otros tratamientos altamente tecnológicos que se desarrollarán y, si se lamina, como actualmente se está haciendo en todos los países, los sistemas estatales que intentan compensar la desigualdad, por ejemplo, en sanidad, la gente se encontrará que solamente aquellos potentados capaces de pagarse la terapia, accederán a ella. ¡Y este análisis socio-económico debe incluirse en el debate sobre toda ciencia socialmente relevante! ¿Qué opina Manuel Collado al respecto? No lo dice, pero los silencios son a veces significativos. Al final de su artículo propone una pregunta con 4 posibles respuestas para fomentar el debate:
¿Crees que se deben poder modificar genéticamente los embriones humanos?A) Sí, pero solo con fines de investigación, B) Sí, para investigación y terapia, C) Sí, para investigación, terapia y para mejorar la especie humana o D) No, nunca, en ningún caso.
Ejemplo de manual de cómo no se deben hacer las encuestas, pero es cierto que ha cumplido su objetivo: ha provocado nuestra reacción y, por tanto, el debate. Pero ¿Por qué no se incluye este aspecto socio-económico? ¿Por qué no existe una opción E que diga, “No, mientras siga existiendo desigualdad social” o una opción F que diga, “Si, siempre y cuando la patente de libre acceso”. Me temo cual es la respuesta. De hecho, podemos leer en algunas de las respuestas al artículo lo siguiente:
Mi opinión: «Sí, para investigación, terapia y para mejorar la especie humana». Es el paso siguiente. Manipulamos el entorno a nuestro antojo, lo próximo es manipularnos a nosotros mismos. Puede dar vértigo sólo de pensarlo, pero la humanidad deberá afrontar este momento tarde o temprano para llevar la evolución a un nuevo nivel. Los prejuicios o dilemas morales no sirven de nada, ya que alguien que no los tenga, tarde o temprano abrirá las puertas de la modificación genética y entonces ya no podrán cerrarse nunca más.
Sobre todo fijémonos en la última parte. Digno del doctor Menguele. La ciencia socialmente relevante debe ser de la sociedad y hecha por y para la gente. Otra postura significa desigualdad y, en última instancia, apartheid.

Los trabajos del futuro que existirán por cuenta de la tecnología

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