Científicos de La Teoría del Apego, gran estudio sobre Desarrollo Emocional y Educación

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Científicos de La Teoría del Apego realizan el estudio más grande que se ha hecho en el mundo en Desarrollo Emocional y Educación.

Estudio llevado a cabo en 24 países. Expuesto por el psicólogo Felipe Lecannelier, Presidente de La Red Iberoamericana de Apego (RIA), Director Académico del Centro de Apego y Regulación Emocional (CARE) de la Universidad del Desarrollo, Doctor en Desarrollo Infantil, Especialización en Apego Infantil por la University College London y Anna Freud Center (Londres), Institute of Child Development, Universidad de Minnesota y Universidad de Harvard.

El Método de Aprendizaje EcoNiñez promotor de la salud emocional para el desarrollo de la inteligencia, tiene en sus bases La Teoría del Apego.

Breve explicación sobre el desarrollo científico de La Teoría del Apego:

John Bowlby (1907-1990) en su trabajo en instituciones con niños privados de la figura materna le condujo a formular la Teoría del apego. Es un estudio interdisciplinario que abarca los campos de las teorías psicológicas, evolutivas y etológicas. Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, los huérfanos y sin hogar presentaron muchas dificultades, y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) le pidió al psiquiatra y psicoanalista John Bowlby que escribiera sobre el tema, que él tituló privación materna. La teoría del apego surgió de su trabajo posterior sobre las cuestiones planteadas en 1958.

El apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres (o cuidadores) y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad. El fundamento principal de la Teoría del Apego es que el estado de seguridad, ansiedad o temor de un niño es determinado en gran medida por la accesibilidad y capacidad de respuesta de su principal figura de afecto (persona o personas con las que establece vínculos).

El apego proporciona la seguridad emocional del niño: es determinante para el niño ser aceptado y protegido incondicionalmente. La etología observó que en distintas especies animales tienen las mismas consecuencias: la proximidad deseada de la madre como base para la protección y la continuidad de la especie.

El trabajo de J. Bowlby estuvo influenciado por el Médico y Etólogo Konrad Lorenz Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1973 tras describir la impronta, proceso fisiológico generado tras el nacimiento que garantiza el comportamiento maternal y filial entre madre y cría; estos hallazgos se integraron posteriormente en la teoría del apego humano. Konrad de sus estudios con gansos y patos en los años 50, reveló que las aves podían desarrollar un fuerte vínculo con la madre sin que el alimento estuviera por medio. Bowlby también incorporó a sus estudios las aportaciones de Harry Harlow (1905-1981) sus experimentos con monos, y su descubrimiento de la necesidad universal de contacto físico, quien le encaminó de manera decisiva en la construcción de la Teoría del Apego.

A los humanos nos lleva muchos años en hacernos adultos. Todos los animales respetan el apego madurativo, no separan, ni remplazan a los padres para educar a las crías, sino que los integrantes del grupo apoyan y comparten este proceso.

La teoría del apego dice que el bebé nace con un repertorio de conductas las cuales tienen como finalidad producir respuestas en los padres: la succión, las sonrisas, el balbuceo, la necesidad de ser acunado y el llanto. Con este repertorio el bebé intenta mantener la proximidad con la figura de apego, si lo separan, protesta y se eleva su ansiedad. En cambio, si no lo separan, el bebé utiliza la figura de apego como base de seguridad desde la que explora el mundo.

Mary Ainsworth (1913-1999) encontró tres patrones principales de apego: apego seguro, evasivo o evitativo, y resistente. Luego Main y Salomon añaden un último apego, especialmente dañino para los niños, conocido como apego desorganizado o desorientado.

A grandes rasgos, algunas de las características de los distintos tipos de Apego son:

Apego Seguro: Niños que lloran poco y se muestran contentos cuando exploran en presencia de la madre. Siente que el cuidador es una base segura para dedicarse a explorar con tranquilidad. Protesta contra la partida del cuidador y busca proximidad, el cuidador regresa lo consuela, y el niño vuelve a la exploración. Puede ser consolado por extraños, pero muestra una clara preferencia por el cuidador. La seguridad afectiva permite que el aprendizaje se desarrolle con facilidad porque no hay elevados niveles de estrés. Expresa un equilibrio óptimo entre la exploración del entorno y la búsqueda de seguridad: Es el vínculo que refleja mejor la confianza del niño en el adulto, y que presenta mayor probabilidad de asociarse con una adecuada competencia social en el futuro.

Apego Inseguro Ambivalente/Resistente: Niños que lloran frecuentemente, incluso cuando están en brazos de sus madres. Oprimido, incapaz de hacer frente a las ausencias del cuidador. Busca garantías constantemente. Puede mostrarse cauto o angustiado antes de la separación del cuidador, con escasa exploración. Preocupado por la madre durante todo el procedimiento, puede parecer furioso o pasivo. No logra establecerse y confortarse cuando reencuentra a la madre. Continúa centrando su atención en la madre y sigue llorando. No logra volver a la exploración tras el reencuentro. El niño No puede utilizar al cuidador como una base segura. Mantiene exploración baja o nula en presencia del sujeto del apego, o sin él. El niño siente inseguridad porque no sabe cuando puede perder al sujeto de apego, así como su atención, muestras de cariño, etc. Busca la proximidad del cuidador antes de que ocurra la separación. Se irrita con la separación de forma ambivalente, con rabia, se resiste a acurrucarse en el cuidador y a volver a jugar enseguida. Se preocupa por la disponibilidad del cuidador, buscando contacto, pero resistiéndose furiosamente cuando es alcanzado. No es aliviado fácilmente por extraños. En esta relación, el niño siempre se siente ansioso porque la disponibilidad del cuidador no la siente. Niños que buscan la proximidad de la figura primaria y al mismo tiempo se resisten a ser tranquilizados, mostrando agresión hacia ella. Mezclan comportamientos de apego con expresiones de protesta, enojo y resistencia. Esto se debe a que sus cuidadores procedieron de forma inconsistente, se habían mostrado sensibles y cálidos en algunas ocasiones y fríos e insensibles en otras. Estas pautas de comportamiento llevan al niño a la inseguridad sobre la disponibilidad de su figura de apego cuando la necesitan. Debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales de sus cuidadores, que algunas veces han sido afectuosos y “maternales”, en otro momento han ignorado al niño o se han enfadado con él, resultando contradictorio. Es esta falta de fiabilidad lo que genera gran ansiedad, ya que no saben qué hacer para expresar sus necesidades para ser atendidos, de manera que lloran más fuerte y durante más tiempo, gritan o se pegan a la madre desesperadamente. Estos niños no tienen expectativas de confianza respecto al acceso y respuesta de quien los cuida. El cuidador fue ansioso, imprevisible y el niño no encontró sostén en esa figura, que a veces contenía y a veces cuidaba, pero siempre desde la ansiedad. De este modo, el niño nunca termina de encontrar la figura de apego porque siempre le parece que lo van a abandonar. El niño, incrementa las conductas de apego como forma de mantener la proximidad de la madre. Esto quiere decir que si lloran y ella no les hace caso, lloran más fuerte. Si gritan o gesticulan y no obtienen ninguna respuesta, lo exageran para llamar su atención. Algunos de estos niños optan por reclamar continuamente lo que quieren o necesitan con enfado y amenazas, o agrediendo. Otros, sin embargo, presentan conductas de excesiva dependencia y victimismo, que promueven la compasión de los otros. En consecuencia estas personas suelen vacilar entre la irritación, la resistencia al contacto y el acercamiento, con un fuerte deseo de autonomía, de no necesitar de los otros, junto con una inseguridad respecto a los otros: pues desean tener la interacción e intimidad y tienen intenso temor de que ésta se pierda. Estos sujetos son los que padecen mayor soledad porque siguen buscando compañeros de apego, al mismo tiempo que esperan ser rechazados. Con tendencia al individualismo, a causa de las carencias afectivas que padecieron, las cuales los lleva a estar inconscientemente centrado en sí.

Apego Inseguro Evitativo: Niños que No muestran Apego, ni conductas diferenciales hacia sus madres. Es inverso al apego seguro. Los niños no parecen verse afectados por las separaciones de la madre ni necesitar confort, no dan señales de anciedad y evitan o ignoran a la madre cuando se reúnen con ella. La evitación se establece como una maniobra defensiva (niegan la separación). Su reacción no es muy distinta a la que muestran ante el extraño. El niño siente que no hay apego, por lo tanto el niño es rebelde y tienen baja autoimagen y autoestima. Los patrones de inseguridad son adaptativos, ya que son reacciones que se forman por la indiferencia del cuidador. En el patrón de evitación, el niño para minimizar las expresiones de unión, es más autónomo, incluso bajo condiciones de amenaza leve, para evitar alejar a los cuidadores -que ya están rechazados en el niño- dejando así, la posibilidad de respuesta en el caso de que surja una amenaza más grave. Desinterés a la presencia de sus cuidadores y un desapego de los mismos durante períodos de angustia, esto se produce cuando el cuidador es distante, inexpresivo. El niño aprende que expresar sus sentimientos es contraproducente y por eso se va desconectando poco a poco de ellos. Con el paso del tiempo su interés se centrará más en las actividades y los objetos, que en las emociones o las relaciones con las personas. Se convertirá en un niño autónomo que puede tener buenos resultados académicos, mostrará cierta seguridad aparente, e incluso puede parecer autosuficiente, pero esta actitud es una estrategia de protección para evitar volver a ser rechazado o abandonado. Como el niño no encuentra respuesta a su conducta de apego, entonces no la busca más, y se hace autónomo, al mismo tiempo que se vuelve socialmente aislado, irritable y distante. Al saber que no puede contar con el apoyo del cuidador reacciona de forma defensiva. Estas personas, como sufrieron muchos rechazos en el pasado, intentan negar la necesidad de una figura de apego, para evitar frustraciones. Es por eso que se muestran autosuficientes, no esperan nada de las relaciones con el otro “yo puedo solo”, “no necesito de nadie” y otras similares. La gran autonomía que demuestra es el resultado del temor al dolor en las relaciones con otros. Estos niños tienen poca confianza en que otros puedan ayudarlos, poseen inseguridad hacia los demás, desconfianza, miedo a la intimidad, dificultad para depender de otros y prefieren mantenerse distantes hacia los demás. Creen tener una alta autoestima, pero solo es una pseudo-seguridad. Aparentan una autosuficiencia emocional que para muchas personas, a veces para ellos mismos, es un signo de fortaleza. Este apego está menos relacionado con la soledad porque el niño no espera nada de nadie, por lo tanto no se siente sólo, aunque emocionalmente lo esté. En las sociedades occidentales en general se promueven los apegos evitativos, posiblemente para fomentar desde temprano la autonomía de los más pequeños. Tienden al hiper-individualismo, por causa de las carencias afectivas padecidas que los llevan a estar inconscientemente centrados en sí.

Apego Inseguro Desorganizado/Desorientado: patrón desorganizado en la infancia, tienden a mostrar en las relaciones claros patrones de disturbio. Muchas veces, se caracterizan por el patrón de la agresión y retirada llamado «reacción de lucha o huida». Estos niños presentan una conducta difícil de describir. Con un comportamiento inestable y contradictorio que no parece responder a ninguna lógica. El temor y la falta de coherencia que expresan estos niños responden a las reacciones imprevisibles y atemorizantes del adulto. Este tipo de apego es el más perjudicial para los niños y el que peores consecuencias tiene en el futuro.

Los estilos de apego se desarrollan tempranamente y se mantienen generalmente durante toda la vida. Construyen en la persona un modelo interno que integra por un lado creencias acerca de sí mismo y de los demás, y por el otro una serie de juicios que influyen en la formación y mantenimiento del modo en cómo se va a relacionar durante toda la vida.

Por esto resulta importante la figura de los primeros cuidadores, generalmente la madre, ya que el tipo de relación que se establezca entre ésta y el niño será determinante en el estilo de apego que se desarrollará. No obstante, otras figuras significativas como el padre y otros pasan a ocupar un lugar complementario, lo que permite establecer una jerarquía en las figuras de apego.

Los actuales estudios de la Teoría del Apego han confirmado nuevos factores:

a) La interacción de calidad es importante, pero la cantidad de tiempo que se dedica a interactuar presencialmente con los niños es mucho más relevante de lo que se suponía. Si se trabaja todo el día, el poco tiempo de interacción de calidad que se pasa con el niño, no alcanza para que desarrolle un Apego Seguro.

b) Para atender adecuadamente las necesidades del niño, se precisa dos o tres adultos significativos para cada niño. Una madre que está sola, no puede cubrir las necesidades de un niño, menos aún de dos o tres. Y en el caso de una maestra con 10 a 30 niños, es imposible. Para criar y educar a un niño se necesita una tribu, más adultos que niños.

c) El apego inseguro genera adicciones: Al no poder entablar relaciones afectivas sanas, sufre y no puede confiar en estas, incapacitado para disfrutar de las personas en plenitud. Insatisfecho, desviá su deseo innato de apego seguro que debería obtener de las personas, a sustitutos que le brinden algún placer, volviéndose adicto a los juguetes, golosinas, tecnología, libros, trabajo, drogas, consumismo, etc., teniendo relaciones de poca o nula implicación afectiva, como si estas fueran una cosa más que consume. Vivimos en “La Era de la Soledad” dice George Monbiot. En 2010, la Fundación para la Salud Mental (Mind) de Reino Unido, encontró que la soledad era una preocupación mayor entre los jóvenes de 18 a 34 años, que en los ancianos. “Esto es problemático debido a la estrecha relación entre la soledad y la salud mental, porque está vinculado al aumento del estrés, la depresión, la paranoia, la ansiedad, la adicción, el deterioro cognitivo, y es un factor conocido en el suicidio”. La Oficina de Estadísticas Nacionales de Reino Unido (ONS) confirmó en el 2014 que este país es la “capital de la soledad” de Europa, donde ya son escasos los lazos afectivos fuertes y duraderos. La generación “POMO” (Pleasure of missing out), compuesta por jóvenes dispuestos a renunciar a realizar alguna actividad social para disfrutar de sus series favoritas en la computadora, tableta o teléfono inteligente. El Psicólogo Bruce Alexander, realizó un experimento con ratas en el 2010, primero puso una rata sola en una jaula con dos botellas de agua. Una es solo agua, la otra es agua mezclada con heroína o cocaína. La rata se obsesiona con el agua que contiene la droga, y regresa por más y más, hasta que muere, sucediendo lo mismo con distintas ratas. En cambio cuando colocó a las ratas con otras ratas, en un entorno agradable al que llamó “Rat Park” (parque de ratas), no prefirieron la heroína, a la que tenían acceso sin ninguna limitación, sino a sus relaciones satisfactorias. En la segunda fase del Parque de Ratas, Bruce volvió a llevar a cabo los primeros experimentos, en el que las ratas eran aisladas y se volvían consumidoras compulsivas de la droga. Las dejó consumir drogas por cincuenta y siete días, estaban muy enganchadas. Luego las quitó del aislamiento y las colocó en el Rat Park. Quería comprobar, que si caes en ese estado de adicción, ¿tu cerebro estaría tan dañado que no puedes recuperarte? ¿Las drogas toman el control sobre ti? Lo que ocurrió fue nuevamente sorprendente. Las ratas en el Rat Park, en lugar de continuar consumiendo droga, presentaban espasmos de abstinencia, y rápidamente dejaron de usar las drogas, y volvieron a su vida normal. Bruce comprobó que la adicción a la heroína es a causa de la jaula, el encierro de las ratas, un sitio hostil. Luego con otros estudios relacionados con humanos se concluyó que el vínculo saludable con otras personas y el sentimiento de bienestar es lo que siempre buscamos y para lo que estamos programados. Si nuestro entorno y situación nos causan malestar, daño, las drogas o cualquier otra actividad placentera, pueden convertirse en una obsesión con la que acabemos generando una adicción. El profesor Peter Cohen afirma que “los seres humanos tienen una necesidad profunda de apego y de crear vínculos. Es así como obtenemos satisfacción. Si no podemos conectar con las personas, conectaremos con cualquier cosa que encontremos, el zumbido de una ruleta o el pinchazo de una jeringuilla. Por tanto deberíamos dejar de hablar sobre “adicción” en general, para empezar a llamarlo “apego”. Un adicto a la heroína se ha adherido a ella porque no ha podido vincularse con otra cosa hasta ese punto. Por tanto, lo opuesto a la adicción no es la sobriedad. Es la conexión humana.” “La adicción se produce por el dolor que se ha padecido.” Libro “Tras el grito” de Johann Hari. Es decir que es muy ridículo querer solucionar la adicción con límites, por ejemplo controles en el uso de la tecnología a los niños, las ratas tenían un acceso libre a la heroína, pero simplemente no la elegían porque disfrutaban de una vida que les satisfacía. El límite y el control es una actitud desesperada para frenar el daño, la autoviolencia, pero no la solución. Bruce señala que la adicción es una adaptación. No eres tú, es tu jaula.” Las relaciones con las personas, no están siendo la fuente de felicidad para el niño, sino de infelicidad. Por eso el niño se dirige a algo que lo “sustituya”, pero que nunca le dará lo que realmente necesita, porque nuestra naturaleza está diseñada para llenarnos de afecto humano. Damos fe que es así, en nuestra propia vida con nuestra hija, podemos afirmar que nunca fue adicta a los chuches, al contrario se fijaba muy bien de que se trataba lo que iba a comer, y nosotros no le decíamos que lo hiciera. Tampoco se obsesionó en consumir juguetes, ni con los juegos tecnológicos, los rechaza, especialmente porque cada vez que aparecen, los niños dejan de jugar con ella, engullidos por la pantalla. Y eso que ella aprendió a programar desde muy temprana edad, incluso tiene una academia en la que ella enseña a crear software. Pero cuando está con sus amigos no quiere pantallas, a menos que haya acordado hacer una clase. Su crianza y educación fue y es muy lúdica, nosotros su papá y su mamá nos comunicamos en su lenguaje, el juego, el lenguaje del niño, y por eso nos entendimos muy fácilmente con ella, no tuvimos que cargar con los conflictos que en general sufren los padres con sus hijos. Jugar es una capacidad innata del ser humano, que continúa funcionando durante toda nuestra vida, si la represión no anula nuestra gran aptitud lúdica de interacción presencial con las personas, y principalmente con los hijos. “Los seres humanos somos animales que crean lazos. Necesitamos conectarnos y amar. La oración más sabia del siglo veinte fue la de E.M. Forster: “sólo conecta”. Pero hemos creado un entorno y una cultura que nos priva de esa conexión, o nos ofrece una parodia de esa conexión mediante el Internet. El surgimiento de la adicción es un síntoma de una enfermedad aún mayor con respecto a la manera en que vivimos, que implica dirigir constantemente nuestra mirada hacia el siguiente objeto brillante que debemos comprar, en vez de mirar a los seres humanos que nos rodean.” Libro “Tras el grito” Johann Hari.

Valentina N. Escurra

Vídeo de los estudios y experimentos de Harry Harlow, construcción de la Teoría del Apego.

Experimento de Ainsworth, Apego Seguro e Inseguro.

Científicos de La Teoría del Apego realizan el estudio más grande que se ha hecho en el mundo en Desarrollo Emocional y Educación.

Encontré este vídeo, hecho en español, con lo que dice Johann Hari en su libro “Tras el grito”.

Continuación de “Todo lo que crees saber sobre adicción está mal”, reportaje en español a Johann Hari, libro “Tras el grito”.

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