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Chiara Escurra PorChiara Escurra

Dibujando Números (teatralizado) – Humanización de las Matemáticas

Este vídeo lo grabamos para mostrar a los padres homeschoolers algunos juegos para enseñar a su hijos los números y contar. Lo central es la activa iterrelación afectiva entre el adulto y el niño, adultos que se entregan a los niños.

Chiara Escurra PorChiara Escurra

¿A qué edad podemos enseñar matemáticas?

En familia vamos respondiendo tus preguntas. Ya hace 14 años que educamos en casa (homeschooling).

PorValentina Escurra

“Enseñar” según EcoNiñez

¿Cuándo tenemos que enseñar a los niños? ¿Tenemos que enseñar?

 

PorValentina Escurra

2º Parte ¿Cómo educar y criar si sabemos que nuestro inconsciente toma las decisiones y no la consciencia?

La consciencia expresa las elecciones

que nuestro inconsciente hace.

Los neurocientíficos comprobaron que las elecciones las hace el inconsciente diez segundos antes de que lo sepamos conscientemente.

Nuestras decisiones son codificadas por el inconsciente, mucho antes de que nos demos cuenta de nuestra intención. Significa que el inconsciente ya conoce cuál es la decisión que tomaremos sin que nosotros mismos lo sepamos de forma consciente.

Si nuestro inconsciente decide diez segundos antes de que lo sepamos, quiere decir que hemos vivido con un concepto de libertad falso. “La libertad es una ilusión” así lo afirma el destacado neurocientífico Francisco Rubia y otros investigadores del cerebro humano ¿Habrá que cambiar el concepto de Libertad?

Estamos condicionados,

la consciencia

es casi inexistente en nuestra actividad cerebral.

Damos razones de la elección tomada, después de las decisiones que adopta nuestro cerebro basándose en la memoria, en las emociones y en toda una serie de datos que se procesan de una manera inconsciente.

La neurociencia comprobó en los laboratorios lo que descubrió Freud hace más de 100 años, que el inconsciente es un elemento fundamental en la manera de funcionar de los seres humanos.

No tenemos libertad para tomar decisiones conscientes, sino que las elecciones las hace el inconsciente fundamentalmente con el amor o sufrimiento que hayamos sentido, principalmente el que vivimos en la infancia.

Las experiencias emocionales inconscientes, deciden qué percibimos, razonamos y elegimos.

  • La consciencia solo ejecuta lo que el inconsciente decidió diez segundos antes. Nuestra consciencia ni siquiera sabe que es el inconsciente el que ha tomado la decisión.

Vivimos en la falsa creencia de que nos es posible controlar nuestra vida con la consciencia. Por eso muchas veces decimos que somos conscientes de algo y deseamos realizarlo, pero sin querer hacemos lo contrario, porque en realidad no nos es posible controlar ni decidir de forma consciente. Podemos ser conscientes de muchas cosas pero hacer lo opuesto de forma inconsciente, por ende lo que debe cambiar es nuestro inconsciente. Pero el cambio emocional significativo no se produce por tener consciencia sobre algo. Podemos saber determinada cosa pero nuestro inconsciente decidirá qué hace con ese conocimiento.

La consciencia no decide, no elige, nos repiten los neurocientíficos una y otra vez.

Entonces tendríamos que preguntarnos:

  • ¿Por qué nos afanamos tanto por el control consciente de nuestra vida?
  • ¿Por qué creemos que puede ser malo que nuestra conciencia no sea la que controle, si es parte de nuestra naturaleza poseer un inconsciente al que no controlamos?

Nuestro inconsciente emocional es el que toma la decisión, con la información que obtuvo de la experiencia. El proceso inconsciente es el que elige qué sentimos en cada circunstancia, por ende, qué razonamos y qué debemos hacer.

Cualquier información que entra en el cerebro es moldeada por las experiencias emocionales inconscientes del pasado. Dicho de otro modo, cualquier estímulo sensorial que entra en el cerebro, recibe inevitablemente un formato procesado por la interpretación emocional inconsciente, que depende de la experiencia vivida. Este formato afectará después en cómo la información sensorial es memorizada, reactivada y unida a otras nociones cognoscitivas.

Esto nos lleva a pensar que si no decidimos conscientemente ¿No tenemos libertad? Cierto, no tenemos libertad dice Rubia: “La libertad es una ficción cerebral”.

El Dr. Mark Hallett de la Universidad de Harvad Presidente de la Federación Internacional de Neurofisiología Clínica, recopiló e investigó todos los estudios cerebrales llevados a cabo por distintos científicos y concluyó en su artículo titulado “La fisiología del libre albedrío” que: “No hay ninguna evidencia de que el libre albedrío sea una fuerza en la generación de movimiento. La sensación de libertad existe, pero no es la causa del movimiento sino una percepción posterior. Los movimientos se generan inconscientemente, y la ilusión de voluntad llega después”.

Es decir que no encontraron nuestro libre albedrío, al que suponíamos como generador de nuestra decisión de hacer algo. Y que la sensación de libertad es posterior a la acción realizada. La elección de hacer determinada cosa se produce inconscientemente, y la ilusión de que uno lo ha decidido con voluntad consciente llega después.

La libertad es una sensación que experimentamos como consecuencia de una elección que desconocemos porque la hace el inconsciente, y luego se lo entrega a la consciencia.

Si el concepto de libertad está ligado a las elecciones que no podemos hacer, no tenemos libertad, porque no decidimos lo que elegimos de forma consciente.

Ahora si el concepto de libertad se sustenta en:

  • Recibir los que necesitamos para ser felices.
  • Por ejemplo: Decimos que el caballo es libre porque no lo arrancaron de su ambiente natural, y no porque se la pasa eligiendo.

Si recibimos el afecto necesario, inconscientemente elegiremos lo que nos hará felices. La consciencia solo ejecutará la decisión inconsciente, que nos permitirá sentir que estamos viviendo en libertad.

  • La posibilidad de ser feliz, no depende de la capacidad de elegir del inconsciente,
  • sino de haber recibido lo que necesitamos como humanos para que nuestro inconsciente pueda elegir lo que nos hará felices.

El daño emocional nos quita la capacidad de elegir inconscientemente lo que nos hace felices. Y nos esclaviza a buscar la felicidad donde no la conseguiremos.

En nuestras sociedades modernas el daño emocional nos roba la capacidad de ser felices, y dirige nuestras elecciones hacia la ficción de la felicidad, hacia los sustitutos como el consumo, la competencia, el éxito, la acumulación de riqueza.

Un estudio de 75 años de duración, el más extenso en tiempo que se ha hecho por la Escuela de Desarrollo de Adultos de la Universidad de Harvard comprobó que el 80% de los jóvenes tienen como la meta de su vida hacerse muy ricos, ser grandes acumuladores, y el 50% de esos mismos jóvenes también quieren llegar a ser famosos.

Claramente estos jóvenes no están concentrados en desarrollar su capacidad de sentir y amar a las personas, y cuando sean padres no tendrán espacio afectivo para disfrutar a sus hijos, les costará comunicarse con ellos, así como jugar, amarlos.

El mismo estudio de Harvard a través de investigaciones neurológicas descubrió que las personas con mayor relación de calidad afectiva, es decir aquellos que centran sus vidas en la interacción recurrente entre las personas que aman, mantienen su capacidad cognitiva sana, incluso en edad avanzadas son los que pierden menos memoria y son más felices.

Nuestras elecciones, que como vimos solo pueden ser inconscientes, están sujetas a las emociones de amor o sufrimiento que hayamos vivido.

Elegir es una capacidad innata inconsciente,

que se manifiesta como

consecuencia de las interacciones humanas.

Si tuvimos en la infancia una relación emocional dolorosa, elegiremos de acuerdo a estas emociones inconscientes, de ataque y defensa, autoritarismo y sometimiento.

Nuestra crianza y educación nos tiene que capacitar para que podamos elegir lo que nos hará realmente felices.

Las heridas emocionales, destruyen la posibilidad de hacer elecciones inconscientes para nuestra felicidad. Enseñan a las personas a ser sometidas, a mendigar afecto a quien no sabe querer, a amar al autoritario, y a ser un autoritario.

Para no herir al niño, tenemos que definir cómo se desarrolla una persona a la que no se le destruye su naturaleza emocional.

El ser humano es básicamente Relación Humana:

En lo biológico, partes del cuerpo, se desarrollaron para el placer entre las relaciones humanas. Como las mamas de la mujer, que son para la relación con su hijo.

El niño nace de una relación humana. Se forma gracias a la relación de las células de dos personas. Vive dentro de otro, crece y se alimenta dentro y en relación a un cuerpo humano.

Al nacer continúa alimentándose del afecto y del cuerpo de la madre. La leche brota del deseo y el placer de la relación humana.

El niño aprende un idioma a través de las relaciones humanas. Aprende de los adultos a sobrevivir, como cualquier animal que lo necesita.

Aprende la ciencia, la cultura, las costumbres y las emociones, a través de las relaciones humanas.

En conclusión, estamos hechos:

De relación humana, y para la relación humana amorosa.

El niño, naturalmente busca la relación con el adulto. Cuando nace siente a su madre, su cuerpo, y sus emociones, la huele, la escucha, la observa y aprende de ella y de los que están con ella.

En un principio el bebé siente tanto a su madre, que no sabe que es un ser separado de ella. También forman parte de la madre las personas de su entorno. Es decir que el bebé, se concibe en un nosotros.

Su vida se centra en relacionarse con sus padres y allegados, y de niño continúa así. Porque se nutre de las emociones que siente con las personas que lo quieren o lo rechazan, conformando su Yo.

  • Si vivió amor, sentirá un Yo que es un nosotros, un Yo que está lleno de personas a las que quiere.
  • Si vivió falta de interacción humana amorosa, tendrá un Yo vacío de humanidad, un Yo individualista.

La principal necesidad natural del niño, es tener relación lúdica con personas que lo aman.

Por lo tanto la educación de los niños debe centrarse en fomentar la relación humana. Si ponemos cosas interesantes para que el niño las descubra y nosotros siempre nos colocamos a un costado observando, quitamos la relación humana como principal factor de la educación, e inducimos al niño a centrarse en las cosas, lo cosificamos y deshumanizamos. Luego buscará satisfacción en las cosas y no en las personas.

El ser humano es un ser vivo altamente complejo, por eso para el niño es una riquísima fuente de conocimiento a descubrir, sentir e investigar. Por ejemplo cuando el adulto muestra cómo hace algo, el niño lo mira y aprende cómo se le mueve el cuerpo, cómo son las expresiones de su rostro, las emociones, el tono de su voz, si es juguetón, risueño, si lo mima, lo abraza y cómo lo hace, siente si resalta lo importante que es su existencia, etc, etc. En cambio las cosas son mucho más simples y escasas para lo que necesita aprender un niño, por eso su pleno desarrollo se realiza a través de la relación humana que es más compleja y por ende trasmite una alta cantidad de información, imprescindible para todas las funciones de la persona. Las cosas deberían ser un complemento para la relación afectiva. La educación tendría que centrarse en fomentar la relación entre personas, y nunca tener el aprendizaje de las cosas como principal objetivo, para no cosificar al niño. Porque la relación amorosa humana nos hace humanos.

Jugando con su madre, padre y otros el hijo aprende el cuidado, el aprecio por las personas y sus cosas.

El placer que experimenta el niño al jugar con sus padres, y allegados permite que incorpore la forma de convivir de ellos. Es decir que al disfrutar de sus padres, de sus cuidados, valores y conocimientos, el niño de forma inconsciente incorpora limites y normas sin tener que indicarlos con autoritarismo, ni firmeza. Los aprende disfrutando de la vida de sus padres y de la suya. Lo incorpora a través de la relación amorosa, y no por medio de reglas morales autoritarias.

La violencia de los niños, no se debe a una falta de límites y normas, ni por ser tratado como “tesoro, rey del hogar”, sino por escasez de comunicación, de interacción entre adulto y niño.

El lenguaje del niño es el juego afectuoso, y el adulto, tiene reprimida esta capacidad, en consecuencia el niño no entiende al adulto y el adulto no entiende al niño.

Nuestro inconsciente es un “nosotros emocional”

Porque nuestras emociones se formaron con las experiencias emocionales que hemos vivido con los otros. Y estas emociones son las que deciden que elegimos, aunque creamos que lo hacemos con una elección consciente y sin la influencia de lo que hemos sentido con otras personas en el pasado.

Lo que sentimos desde que nacemos al relacionarnos con otras personas, va formando nuestras emociones.

En consecuencia podemos decir que el “nosotros emocional” inconsciente es el que decide qué debemos razonar y sentir ante un hecho. Nuestro razonamiento utiliza las emociones inconscientes del pasado. Lee e incorpora lo nuevo con las herramientas emocionales aprendidas. Es decir que las emociones inconscientes deciden el razonamiento.

Las emociones dirigen la Razón. No solo es imposible evitar tener emociones para hacer un correcto razonamiento -al que equívocamente se lo llamó objetivo o puro- sino que es la emoción inconsciente la que decide qué interpretación razonable se corresponde con las emociones del pasado, y principalmente se sustentan en las que pertenecen a nuestra infancia.

Este hecho nos indica, que nuestra sensación de Yo se construye en relación con otros Yo emocionales. Por tanto nuestro Yo es relación emocional.

Entonces el Yo no es estrictamente individual, aunque existamos como individuos únicos e irrepetibles con nuestras emociones y vivencias. Queda claro cuando muere alguien que amamos mucho, sentimos un desgarro emocional, como si se muriera parte de nuestro Yo.

Tenemos entonces que nuestro Yo se construye con las relaciones emocionales experimentadas con otros, incorporada de forma inconsciente a nuestro ser único.

Nuestro Yo que es relación emocional vivida con otras personas, se corresponde a la realidad psíquica de “ser humano” como la interiorizan las tribus.

Su Yo es un ser colectivo, un Yo que es un Nosotros. Dicho con otras palabras: “Las emociones de amor que siento por los otros, y los otros sienten hacia mi, hacen que experimente que los otros están en mi corazón, es decir forman parte de mi persona. Por lo tanto tengo un yo colectivo”.

En cambio, nuestra visión cultural contra-natura, es de una psiquis basada en un Yo desgarrado de su pertenencia a un nosotros emocional, que tiende al Yo aislado, que se hace a sí mismo. El concepto de libertad que aquí se establece, se funda en un Yo individualista y no en el afecto por las personas que es un nosotros, donde la libertad consiste en amar y ser amado.

Nuestra cultura nos forma un Yo con mucha soledad interna, que nos conduce a ocuparnos desesperadamente del vacío de nuestro Ego, y estas son las emociones que nos hacen tan individualistas, competitivos e infelices.

En las tribus maternales, el “Yo relación” es la estructura con la que abordan la vida, es la lente con la que ven la realidad. Y es totalmente equívoco deducir que el “Yo relación” anula la existencia de la persona como ser único e irrepetible. Al contrario, tienen más capacidad de sentir al otro como único e irremplazable, de percibir y estar atento a las necesidades del otro; y también de poder expresar sus propios intereses, porque saben que hay otros pendientes de su vida, que lo quieren, que forman parte de la vida de ellos y que por eso necesita que cada uno se sienta feliz. Están mucho más conectados unos con los otros, de lo que podemos estar nosotros. La nuestra es una sociedad del individualismo, de un Yo con mucha soledad interna, que cada año produce un aumento en la tasa de suicidios.

Por otro lado es muy llamativo que el marketing no esté creando la ilusión de la elección. Constantemente las publicidades nos dicen “Tu eliges”. Saben que en el momento de elegir somos mucho menos libres de lo que creemos. Pero desde los medios de comunicación se nos insiste en que solo eligiendo seremos libres. Detectaron que eso es lo que inconscientemente queremos escuchar. Publicidades que nos recalcan que “Elegir nos hará únicos y autónomos” y que “Elegir nos hará libres”. Lo que estamos eligiendo es la reproducción de un sistema de injusticia social, donde los pobres aumentan en cantidad y en pobreza, y cada vez se concentra más la riqueza en unos pocos. Seguimos eligiendo y votando la autodestrucción de la humanidad, la contaminación del planeta, etc.

La libertad es más que elegir, reducir la libertad solo a la elección es un gran engaño. Un ejemplo concreto de lo que nuestra cultura considera países de gran libertad, son los que aplican este concepto de libertad de elección individualista hasta el extremo de dar asistencia al suicida proporcionándole la jeringa de la muerte. Se considera máxima libertad, a una persona físicamente sana que elige suicidarse, pero la verdad es que perdió su libertad hace mucho tiempo. Es decir, la sociedad le destruye la libertad y luego le dice “eres libre de elegir tu muerte”. Esto es un absoluto engaño. Por eso reducir la libertad solo a la elección es una mentira, la libertad es mucho más que elegir, debería coincidir con la expansión y la realización de nuestro ser, no con la destrucción del mismo.

Solo elegiremos inconscientemente lo que nos hará felices si recibimos lo que necesitamos como especie humana. Recuperando lo que corresponde a nuestra esencia de animal humano. No solo buscar el equilibrio ecológico en las plantas, ríos, mares, aire, sino empezar por nuestra vida.

Todo animal de grupo con crías que tienen muchos años de dependencia, organizan su vida en función de las crías, y no en función de la acumulación estipulada fantasiosamente como riqueza.

Dijimos que nuestro inconsciente se forma con las relaciones emocionales que hemos experimentado con otros, por lo tanto nuestro inconsciente está construido con relación emocional. Solo una educación que se ocupe como principal objetivo desarrollar profundamente la conexión afectiva entre las personas, puede lograr que el ser humano sea feliz e inteligente. Es decir que cualquier conocimiento a adquirir o transmitir este en función de conectarnos afectivamente.

La única posibilidad de ser felices plenamente es desarrollar nuestra capacidad de amar a las personas. Educar a los niños en un Yo que trasciende, que pude sentir que los otros son parte de él y él es parte de ortos. Un Yo que se atreva a abrirse a la imprevisibilidad de los otros, porque sabe que esos otros lo quieren y desean su felicidad, y se puede dejar llevar hacia el misterio de sus personas. Un Yo que en los momentos cuando contempla al otro se queda atónito disfrutándolo, en inglés y en francés literalmente se usa la palabra «caer», «caes enamorado», un acontecimiento que te saca de sí y te lleva al encuentro de otro.

“No hay tiempo, tan breve es la vida para dimes y diretes, disculpas, resentimientos y rendiciones de cuentas. Sólo hay tiempo para amar y tenemos poco tiempo hasta para eso.” Mark Twain.

 

PARTE 1º en este Vídeo: ¿Cómo educar y criar si sabemos que nuestro inconsciente toma las decisiones y no la consciencia?

Escrito y desarrollado por Valentina N. Escurra

Apúntate aquí para saber más sobre el

Método de Aprendizaje EcoNiñez Homeschooling

PorValentina Escurra

¿Cómo aprendió nuestra hija?

Muchos me preguntaron ¿Cómo ha aprendido Chiara? Su papá y mamá somos muy lúdicos, llevamos una vida cotidiana con constante cuota de juego en todo lo que hacemos. Y como el juego es el lenguaje del niño, ella ha tenido una vida muy feliz, porque hemos sabido comunicarnos con ella, hemos sabido conectar. La comunicación del juego con el niño es el canal del afecto, por donde nos entregamos mutuamente con ternura, admiración y afecto.

El secreto está en llevar una vida muy lúdica con los niños, el juego es el lenguaje del niño, si utilizamos otro lenguaje no conectamos con el niño. Y el crío comienza a preferir otras cosas que parecen que tiene más vida que nosotros.

Otro factor importante en la educación de Chiara es haber vivido, desde antes que Chiara naciera y luego también sabiendo que es el inconsciente el que toma las decisiones, hemos percibido y sentido la vida desde ahí.

El problema es que los adultos tenemos una gran represión inconsciente. Nos decían “deja de jugar y ve a hacer tus cosas.” o “No me molestes yo no puedo jugar contigo, no ves que estoy trabajando”. Si no juegas con tu hijo el niño va ir a jugar con los videojuegos. Los adultos fuimos criados en la represión de la creatividad, del juego. El ser humano está hecho para una vida muy lúdica y afectusa como muestran en la película Avatar, adultos y niños en movimento lúdico y afectivo.

Nuestra hija pide aprender, a tal punto que lo exprime al padre, porque para ella es un juego. Cuando era más pequeña casi no lo dejaba dormir, se le subía en sima y le decía “papi quiero más matemáticas, quiero más matemáticas”. A mi hija le gusta todo, pero sabe más de las cosas que su mamá y papá conocen. Porque no hemos comunicado con ella en el lenguaje del niño que es el juego. Como a ella le gustamos tanto, nos absorbe todo el conocimiento, pero porque nos disfruta, es decir a las personas que son papá y mamá. Al jugar somos muy placenteros para ella, y la vida se le vuelve un placer. Por otra parte muchos son los científicos que dicen que todos los niños nacen dotados y que el sistema va menguando su inteligencia, creatividad y afectividad.
No hemos utilizado ningún programa educativo, sino que a medida que íbamos jugando con ella, nos pedía saber más y más. Al jugar disfrutaba mucho, y por eso quería más. Los adultos tenemos muchas dificultades porque nuestros padres no pudieron conectarse con la niñez, así que nosotros arrastramos esas dificultades inconscientes.

Mi hija no se engancha con los videojuegos sino que es ella la creadora, esto se debe a que en las matemáticas y en la informática está la emoción de afecto de haber jugado con su mamá y papá a las mates y el lenguaje para crear sftware. Cuando era pequeña jugábamos contando pasos atrapando baldosas, contando cuentos de matemáticas, entonces ella nos pedía más y más mates, y luego continuó pidiendo la informática que veía que hacía su padre. Ella quiere absorber todo lo que sabemos porque nos disfruta mucho, le gusta mucho nuestra persona porque jugamos con ella. Entonces quiere saber todo lo que sabemos y más. Y también lo demanda con cualquier adulto que sea lúdico y con trato afectuoso.

 1) A todos los adultos nos conviene tomar clases de teatro de humor, para incorporar la actividad lúdica en todo lo que hacemos en nuestra vida. 2) Todo lo que escribo en http://www.ecochildhood.co/ es para ayudar a la conexión emocional con los niños y cómo aplicarlo en la crianza y educación. El desorden afectivo en el que hemos sido criados dificulta la conexión con nuestro hijo. Es importante que os juntéis con otros padres a reflexionar sobre lo que vayan leyendo. 3) Luego haré una guía que acompañe a todo el proceso. Una guía de muchos juegos de matemáticas, letras, etc. La guía solo será un apoyo para que os surja muchos juegos.

Y aquí os dojo esto dos vídeos que hemos hecho. Uno donde mostramos algún juego que hemos hecho con nuestra hija de pequeña, y que ella hace poco quiso hacerlo para compartirlo con los más pequeños. Y otro vídeo que habla ¿De cómo podemos educar sabiendo que es el inconsciente el que toma las decisiones?

¿CÓMO PODEMOS EDUCAR SABIENDO QUE ES EL INCONSCIENTE EL QUE TOMA LAS DECISIONES?

PorValentina Escurra

Crianza con Apego

Os cuento que los vídeos están basados en la experiencia de mi familia de una crianza con apego. Parto en casa, lactancia de muchos años, realmente muy prolongada, y educación en casa. Mi hija está a punto de cumplir 12 años.
La crianza con apego lo hemos aprendido de nuestro queridísimo pediatra y psicólogo, recientemente fallecido Dr. Jorge Washington Díaz Walker. En la presidencia de los Kirchner fue reconocido como mejor médico de Argentina.
Cuando nació mi hija hacía 30 años que Jorge enseñaba en Argentina el constante contacto corporal con el bebé. Aprendí a llevar a mi hija con un pañuelo con él. Jorge también nos enseño lo beneficios del colecho, parto en casa, antivacunas, vegetariano, lactancia prolongada, lactancia exclusiva por un año, creó un aparato para que las madres adoptivas pudieran dar de mamar, etc. Cuando mi hija nació hace 12 años, conocí a mellizos adoptados que ya tenían 10 años, y que su madre adoptiva les dio de mamar a ambos, con las enseñanzas de Jorge. Luego transmití todo lo que aprendí en Amananta Benimamet, grupo de crianza, apoyo a la lactancia y preparación al parto.
Todo eso nos lo enseñaba Jorge gratuitamente en Buenos Aires, y luego lo hizo en todo el país. Cuando Laura Gutman volvió a Argentina hacía casi 30 años que el venía enseñando a las madres, a conectarse con sus hijos, en el grupo de crianza Ñuñu, asociación fundada por Jorge en el año 1974. Y se por otras madres que Laura aprendió con Jorge pero nunca lo nombró en sus libros.
Jorge siempre nos donó sus conocimientos gratuitamente, no se lo conoce porque no tiene márketing publicitario, pero dedicó toda su vida a esta causa.
Y respecto a la psicología por supuesto que estaba integrada en la crianza. Pero la psicología en Argentina se trata del análisis de la propia infancia de los adultos. Siempre fue así, la Facultad de Psicología forma a los psicólogos para la indagación del inconsciente, para ponerle palabras a esa parte de la infancia no nombrada,  y así poder reconocer e integrar esa parte vivida, que nos pertenece.

Realmente estoy muy preocupada, después de 12 años de crianza con apego, de haber vivido cómo es la continuidad de esa crianza, y que en general se abandona. Esto me preocupa en demasía porque la sociedad con la que tendrá que lidiar mi hija, es mucho más violenta. No es porque yo lo digo, sino que continuamente hay nuevos estudios de las Universidades que lo comprueban, criamos en el autoritarismo y el rechazo, nombrando la palabra libertad y amor, aquí los podéis leer www.econiñez.es.
Es una contradicción que hacemos sin darnos cuenta, porque nuestra organización social nos dirige sutilmente hacia eso, y se carga nuestra crianza con apego. Por eso tenemos que saber cómo lo hace.
La indagación de la propia infancia está bien, yo lo he hecho, porque la Psicología en Argentina, no solo ahora, sino que siempre consistió en identificar y poner en palabras nuestras partes escindidas, porque inconscientemente estas actúan en nuestra vida. Pero la búsqueda tiene que incluir el entendimiento de la organización social que lleva a boicotear nuestros esfuerzos.
Por ejemplo la depresión posparto, es entendida como un problema de la mujer, por haber creado su identidad en la autosuficiencia, autonomía, y luego cuando tiene el niño, se le viene el mundo abajo, la realidad le demuestra que no puede sola. Pero no es cierto que la mujer haya construido esa identidad, la sociedad por su organización social desde pequeños nos machaca con la autonomía. Y la mujer si no es autosuficiente se queda sola encerrada en su casa, o trabaja o no tiene vida social.
Entonces lo que hay que cambiar es la organización social, pero no alcanza con más conciliación familiar, los países que la tienen continúan con mucha violencia de genero, guerras, alto nivel de suicidio, etc.
Necesitamos cambios que posibiliten una sociedad más afectuosa, una cultura de maternaje de hombres y mujeres, la crianza con apego con continuidad real, lactancia prolongada durante muchos años, etc. Pero para conseguirlo es preciso saber cómo reproducimos constantemente la competencia entre las personas, porque sino seguiremos hablando de amor y libertad, pero cada vez estaremos más unos contra otros.

Los vídeos también hablan de las causas de nuestra falta de entendimiento.
Dónde se origina nuestra dificultad para la comunicación y cooperación. Y cómo dejar de reproducir este estado de competencia y rivalidad, todo el proyecto va de eso.

Cada vez caminamos a más individualismo, esto se puede invertir de raíz, porque somos animales que tenemos muchos años de una gran dependencia, hasta que llegamos a ser adultos.
Hay que conseguir que los padres vuelvan a sentir a sus hijos, vuelvan a comunicarse como nuestra naturaleza de mamífero lo necesita. Las tribus maternales donde todos se sienten unidos afectivamente, y todos buscan el bienestar mutuo, es porque no han perdido la conexión natural con sus crías.
Estudios de la Universidad de Alemania y Canadá, comprobaron que el 70% de nuestra población, rechaza a sus hijos, sienten que su infelicidad se redujo. La emoción que expresan, es que tener un hijo es peor que si se hubiera muerto su pareja.
Si no hacemos algo al respecto, todo lo que intentemos va a ser en vano, porque los niños no desarrollan empatía, los padres los rechazan, no sienten a sus hijos. Luego son personas desesperadas por llenar su ego con algo, que no saben con qué. Pero de lo único que se pueden ocupar en su vida es de su ego, porque tienen un Yo desesperado, vacío de humanidad.

Los adultos tenemos que comprender que a pesar de que deseamos la libertad, fuimos educados para elegir la falta de conexión entre las personas, para elegir saciar nuestras carencia, es decir nuestro ego, para elegir relaciones autoritaria, y la gran dificultad es que no percibimos que nos pasa todo esto. Creemos que con solo tener ciertas actitudes ya conseguimos una crianza en libertad y felicidad, para nuestros hijos.
¿Pero cómo vamos a criar en libertad, si nosotros estamos presos de sentimientos de competencia, rivalidad, rechazo, incapacitado para el amor hasta con nuestra pareja?

PorValentina Escurra

¿La no intervención del adulto para que el aprendizaje sea dirigido por el niño, es natural?

Muchos padres me dicen que sus hijos no les demandan aprender, y que además los niños están tiendo reacciones agresivas, indicio de que algo no va bien. No les funciona una educación solo a demanda, de no intervención.
Habría que respetar a los padres que no vemos como natural que el niño no nos demande aprender, e investigamos por qué pasa esto, y nos preguntamos si la “no intervención” es natural. Para dejar de creer que tenemos que aplicarla, porque sino lo hacemos le produciremos un daño al niño.

Es un alivio para muchos padres saber que la “no intervención para que el niño se auto-dirija”, no es natural, que pueden solucionar las dificultades que surgen de la aplicación de esta metodología. Porque son consecuencias de construcciones que se hicieron hace varios siglos atrás, pero pasaron tantos años que se creen que pertenecen a la naturaleza humana. Doy razones de por qué la “no intervención” no es natural, y por lo tanto los padres no tenemos que normalizar algo, que no sentimos como normal.

El Gobierno de Gran Bretaña dice que los niños no demanda aprender.

El ministro de Educación Nick Gibb dijo tener un profesor que habla a la clase como un todo desde el frente, era mucho más eficaz que los niños que trabajan por cuenta propia -método que se ha vuelto dominante en las escuelas en los últimos 40 años-. (Continúa leyedo en el siguiente enlace las afirmaciones y cambios en la educación de Gran Bretaña  )

 Estudios sobre Homeschoolers en EEUU  afirman que el desarrollo de los niños resultó ser muy por debajo de los escolarizados, puede ser que sea por aplicar exámenes estándar, también a quedado en evidencia que es un mito decir que a los homeschooling las universidades se los rifan. Y he encontrado que la “no intervención para que el niño autoaprenda” no tiene un origen natural sino artificial, y es una relación con muchas carencias que no permite el desarrollo natural del niño, emocional e intelectual.
Habrá distintos motivos de por qué los niños no aprenden, pero para numerosas familias ha sido esta metodología.

Conozco muchas familias que año tras año se van de los colegios alternativos por este motivo, hace poco de uno se fueron varias familias juntas. Algunas me han dicho “esperamos 11 años que nuestros hijos demandaran aprender pero no lo hicieron, le pusimos todo los materiales a su alcance, propuestas que estaban ahí para cuando ellos quisieran y no pedían, hasta se les fue la creatividad incluso para jugar, se tiraban en los cojines y pasaban las horas aburriéndose, o peleaban de aburrimiento, pero no demandaban, por eso nuestros hijos a los 11 años están “sin contenidos” y ahora en otro tipo de colegio tienen que repetir varios cursos. Otro grupo de familias, “nuestros niños juegan mucho a la pelea, pero no demandan aprender, y los acompañantes solo observan y apunta en un papel, es como un experimento, los niños no les demandan aprender”, una niña 11- 12 años “siento que me robaron las ganas de querer aprender”. Son niños que han perdido su autonomía, su capacidad natural de querer aprender.

Estas familias han comprobado a través de la vida de sus propios hijos, que la “no intervención para centrarse en el autoaprendizaje” no es natural. Y yo voy dando razones de por qué no es natural, y además encontré los orígenes histórico que nos hacen creer que si lo son.
Necesitamos analizar y desarmar las estructuras que sostienen las falsedades que nos hemos hecho.
A las madres y los padres, nos interesa que el niño esté bien, si no demanda aprender y además están agresivos y autoritarios, no es un buen síntoma.

Antes que invadiéramos imponiendo nuestra cultura a los indígenas esquimales (inuit) ¿Qué niño inuit, no quería aprender todo lo que sus padres hacían? Cazar, construir herramientas, etc.
En estas relaciones la iniciativas de enseñar al niño se da con naturalidad, si el niño no quiere algo se acepta sin problema, pero hay que tener en cuenta que este adulto es muy atractivo para el niño. Entonces cuando el adulto le enseña algo, el niño lo recibe con mucho gusto, y como disfruta tanto de este adulto atractivo, también le demanda conocimiento.

Sino no hay un buen desarrollo del niño, en lo emocional, ni intelectual. En consecuencia los resultados académicos van a ser bajos. Incluso teniendo en cuenta solo lo que sabe el niño, ciñéndose a lo que pudo aprender. El ser humano es muy inteligente y su capacidad de aprendizaje es elevadísima, si el niño no tiene pleno desarrollo es porque lo hemos reprimido.

No puedo explicar todo en una nota, he escrito más de 500 hojas, pero algo intentaré responder.

No dije que la no intervención (también llamada no directivismo, aprendizaje autodirigido, autónomo) quita totalmente la interacción con nuestros hijos, dije que interactuamos artificialmente con ellos. Intentando de no atraer con nuestra personalidad, tratando de vaciarla para no modificar al niño, y no intervenir con su desarrollo “natural”. Entre comillas, porque esto tiene un origen de construcción artificial que se estructuró ya hace varios Siglos, para diseñarnos más como individuos aislados, reprimiendo la intensa relación entre progenitores e hijos.

La falta de gusto y energía por iniciar un juego espontáneo con los niños, es consecuencia de este diseño social construido en Siglos Pasados, persistiendo en las metodologías de no intervención y en las tradicionales autoritarias, por más que ambas se nos presenten como distintas.

Nos dedicamos más a ser observadores de los niños, como se hace con un animal en el laboratorio. En algunos casos le vamos proponiendo cosas para ver como reacciona, sin involucrar nuestra personalidad para no incentivarlo, y entusiasmarlo a lo que a nosotros nos gusta o apasiona. Pero lo que a nosotros nos apasiona forma parte de lo que somos, entonces si no tenemos la iniciativa de enseñárselo a nuestros hijos, no nos estamos entregando a ellos, le estamos negando nuestra personalidad, nuestra persona. Frenando el desarrollo pleno del niño, tanto emocional como intelectual, y en consecuencia le quitamos libertad.

Los niños nos dan síntomas de que algo no va bien. Muchas familias de escuela en casa y colegios alternativos dicen que los niños no demandan aprender, y además que están agresivos y autoritarios. “… Xavier Alà lleva más de 20 años involucrado en la educación en casa. Fue socio fundador de ALE (Asociación para la Libre Educación) y de Educar en Familia en Cataluña, además de director de la oficina de Clonlara en España durante 10 años. Educó a sus tres hijos en casa….” Con el unschooling a veces caemos en la arritmia absoluta. Si dejas que las cosas se hagan a voluntad del menor, eso en teoría es muy progresista, …yo he experimentado cómo funciona. Con mis hijos no estoy nada contento de cómo ha ido el asunto. No era lo que yo quería. Sobre el papel es muy bonito, las cosas en un blog son preciosas, pero a la hora de la verdad no funciona. www.airesdecambio

Yo no creo que sea por el unschooling, sino que la dificultad en el aprendizaje la generan los adultos con la falta de iniciativas gustosas, alegres, enérgicas hacia el niños. La falta de iniciativa para compartir nuestras experiencias y vida con el niño.

Porque ¿una propuesta sin vitalidad a quien le gusta? Las propuestas debe invitar al niño a nuestra vida, tiene que transmitir el sentimiento de ¡¡Cómo me gusta compartirla mi vida contigo, que bien que me la paso contigo!! Si el niño no siente esto con nosotros ¿por qué nos va a demandar aprender algo? Nosotros tampoco teníamos ganas de aprender con personalidades sin vitalidad.

Con la alegría que produce tener padres que demuestran entusiasmo por relacionarse con su hijo, por supuesto que el niño tendrá la iniciativa de hacer muchas cosas por sus propios medios. Porque es un niño nutrido con relación humana, es decir lleno de humanidad. De este modo el niño tiene espacio afectivo en nuestra persona, en lo que somos, conocemos, deseamos, con nuestros aciertos y dificultades. Significa que posee un espacio real en nuestra auténtica persona, solo si decidimos entregarnos a nuestro hijo.

Artículo web de USA sobre “Mitos comunes sobre Homeschooling”:

Mito:  Aunque muchos estudiantes optan por el éxito del autoaprendizaje …

“… Somos especialmente incapaces de enseñar a nosotros mismos las matemáticas y la ciencia, sin embargo, se presenta continuamente como una opción “aceptable” para homeschoolers- a pesar de que las matemáticas y la ciencia es una debilidad constante en educación en el hogar . …

Un homeschooler dice: ” Sí, obviamente me encanta aprender, y sí, que podría estar ligado a mi experiencia homeschooling. Sin embargo, no creo que realmente esto se deba a ser educado en el hogar. Sino a que mis padres me ayudaron y lo habrían hecho, independientemente de si o no estaba educado en casa. He interactuado con muchos homeschooling en los últimos ocho años, o bien odian aprender, o son tan increíblemente minusválidos que aunque “les encanta aprender” no tienen ninguna de las herramientas necesarias para aprender realmente.”

Esta idea suele estar relacionado con lo que es aclamado como “aprendizaje autodirigido”, y aboga en el unschooling que tienden a hablar mucho sobre esto.

Hablando con un graduado de escuela en casa que fue autorizado a seguir su propio intereses, dijo: – Yo hoy no uso ninguna de esas habilidades, yo hoy realmente preferiría poder hacer álgebra…”  ://homeschoolersanonymous

Respecto al observador: No hablo del gusto, curiosidad y capacidad de observación que son naturales en el ser humano. El ser humano puede que sea el animal más curioso y observador del planeta tierra.
Estoy hablando de un observador que reprime la intensa relación espontánea entre las personas, como se hace con los animales en un laboratorio, y que en algunos casos le vamos proponiendo cosas para ver como reaccionan.

Pero lo que a nosotros nos apasiona forma parte de lo que somos, entonces si no tenemos la iniciativa de enseñárselos a nuestros hijos, no nos estamos entregando a ellos, le estamos negando nuestra personalidad, es decir nuestra persona.
Esto corta y reprime la relación con nuestro hijo, y detiene el desarrollo pleno del niño, tanto emocional como intelectual, y en consecuencia le quitamos libertad.

Nada de esto lo hacemos intencionalmente, son estructuras sociales construidas en el pasado y naturalizadas por generaciones.

Tampoco hablo de quitarle el espacio de expresión a un niño ni a nadie, estaríamos anulando a la persona, es un acto autoritario.

Pero para evitar esto, no habría que caer en el extremo de no expresarnos, no enseñarles lo que somos, cómo somos, no tener la iniciativa de entregarnos al niño con nuestra personalidad.

La naturaleza determinó que toda cría que tiene cultura, se alimente de sus progenitores de lo intelectual y emocional. Si no tenemos iniciativas de transmitir y mostrarle al niño lo que somos, cortamos el alimento al niño, impidiendo que se desarrolle plenamente.
Claro que los padres tenemos muchas toxinas emocionales, pero es más perjudicial negarle nuestra persona, nuestras iniciativas, porque así el niño se cría en la carencia de alimentarse de los padres.

Ser solo un servidor de demandas, o hacer propuesta con una personalidad que no atrae, que no incentiva, ¡ni a los adultos no gusta un persona así!. Es antinatural.

Además el niño no aprende a disfrutar de el espacio de expresión del adulto, y luego ya no quiere que el adulto se exprese.

De este modo el niño se va alejando de la comunicación con el adulto, y por eso no le demanda aprender, porque quiere un adulto que no se exprese ¡desea lo que le hemos enseñado!. Le va dejando de interesar quien es ese adulto, porque no es una persona interesante, no tiene iniciativas,  aburre, no da gusto estar con él, si alguna vez hace una propuesta lo hace sin vitalidad. Es un adulto como vacío de humanidad, por eso es como una cosa, que solo sirve a las demandas y observa si el niño necesita algo, así como atiende un servidor de un Señor millonario, que observa para atender las demandas del Señor y quizás hace alguna sugerencia sin el despliegue de su personalidad. Con una relación humana tan pobre, el niño también es cosificando por el adulto, dando síntomas de agresión y/o repliegue en sí mismo.

Si descubrimos que tendemos a ser agresivos con los niños, también les recomiendo suscribirse a EcoNiñez. Porque para evitar esto no podemos caer en hacerle un vacío de nuestras iniciativas al niño.

Yo y el papá de mi hija, hicimos nuestro trabajo emocional antes de que nuestra hija naciera, porque hemos crecido en una cultura donde se acostumbra hacer este trabajo. Lo hacemos desde muy jóvenes.

Los trabajos grupales sirven muchísimos, he visto salir hasta casos extremos, que ya llevaban años con terapia individual.

He escrito dos libros uno ya está editado, con base científica en lo sociología, psicología, antropología, historia, neurología, filosofía para poner al descubierto las estructuras automáticas inconscientes que detecté y recogí durante estos 11 años de vivir la experiencia con familias homeschooling, unschooling y escuelas alternativas.

El estudio que hice es una herramienta para detectar y resolver las problemáticas del aprendizaje natural, especializado en nuestro colectivo.

De la cual ya algo fui exponiendo.

Hoy se habla de la “Crianza Consciente”, “Maternidad Consciente”, “Paternidad Consciente”,”Educación Consciente”, “La era de la Consciencia”, una toma de consciencia para estar plenamente conscientes de lo que hacemos.

Pero es una afirmación que necesita ser más analizada, a la luz de lo que demostró la neurología, si nuestra actividad cerebral está casi totalmente formada por el inconsciente. ¿Cómo vamos a estar plenamente conscientes de lo que hacemos, si nuestra decisiones son inconsciente?

Estos cuestionamientos y otros sirven para entender mucho más lo que veníamos hablando, sobre la no intervención, no directivismo, libertad, desarrollo emocional e intelectual, etc.

Para entender más puedes ver los vídeos que he creado, leer el libro EcoNiñez.

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PorValentina Escurra

¿De dónde surge la motivación por aprender?

La capacidad de aprender es intrínseca al ser humano, es innata como lo es la capacidad de poder aprender un lenguaje, como lo es la capacidad de sentir y querer a otros.

Estas capacidades innatas, se pueden reprimir, desmotivar. Un ambiente hostil desmotiva. El colegio autoritario desmotiva al niño en su deseo de aprender.

La motivación se cuida y desarrolla a través de un buena relación, porque nos vamos haciendo con las experiencias que vamos teniendo y sintiendo con las personas.
Nuestra personalidad se constituye con lo que vamos viviendo con nuestra mamá, papá, parientes, amigos. Por eso digo que somos relación, porque nuestras motivaciones, angustias, alegrías se van construyendo con las experiencias que vamos sintiendo con las otras personas. La motivación por aprender se va moldeando con la cultura, es decir que tiene relación con lo que hemos vivido.

La supervivencia, querer vivir, es una capacidad innata. La supervivencia del niño esta en sentirse profundamente conectados con sus padres. Cuando nace la conexión es tan profunda que el bebe no sabe que es una persona distinta a la madre, y del placer de esta comunicación placentera surge el alimento para su supervivencia, la leche materna.
Si la madre rechaza a su bebé y lo deja tirado no podrá sobrevivir, su supervivencia depende de la relación que su mamá tenga con él.

Si la supervivencia depende de la relación que su madre tiene con él, la relación está antes, al servicio de la supervivencia o contra esta. Por eso en nuestra escala de valores, lo que tendría que estar por encima de todo es la relación entre las personas. Es decir nuestra comunicación, conexión con nuestros hijos.

Entonces la supervivencia es innata, pero depende de lo que otros hagan con nosotros, del tipo de relación que tengan con nosotros.

La comunicación que tienen el bebé y la mamá sirven para la supervivencia. El niño nace con esta conexión, le da placer comunicarse con el cuerpo de la madre, con su vos, con su riza con todo lo que ella es. El bebe está pendiente de su madre, y aprende de su madre, cuanto más ella está conectada con su bebé. De este modo la madre le permite al bebé aprender de ella.

Si la intensa y placentera comunicación continúa en el aprendizaje de cómo desenvolverse en la vida (condición de supervivencia), esta se seguirá desarrollando en el placer de la comunicación que tienen los padres con sus hijos. El niño busca comunicarse con sus padres por la dependencia humana para la supervivencia, aprende el modo de vivir de sus padres. Por eso el niño naturalmente tiene placer y deseo innato de aprender de sus padres. Motivo por el que el niño esquimal aprende el modo de sobrevivir que tienen sus padres.
El deseo innato del niño de aprender de sus padres, de comunicarse con ellos y con los adultos que conviven en la tribu, está en función de la supervivencia humana.

En nuestra cultura hemos reprimido esta relación natural, en lugar de centrarnos en la comunicación con nuestro hijo, nos centramos en que el niño autoaprenda. Claro que el niño va aprender cosas por sus propios medios e iniciativa, pero ese aprendizaje tiene que ser fruto de centrarnos en comunicarnos con nuestros hijos. La iniciativa de comunicación debe venir de ambos, no se puede cargar al niño con la responsabilidad de que sea él el que inicie la comunicación, de que sea él el responsable de su educación, de que sea él el que tenga que decir a los adultos lo que tiene que aprender, de que sea él el que sea haga cargo de su vida, y que nos diga a nosotros los padres y adultos ¿qué es lo que tenemos que hacer con su vida de niño? Lo cargamos con la responsabilidad de educarse a sí mismo, somos adultos que ya no sabemos que transmitirle al niño, esto le produce inseguridad, porque vamos en contra la supervivencia humana, hechos que desmotivan al niño y le generan una actitud agresiva.

El padre de mi hija y yo nos hemos centrado en la comunicación, en entregarle a nuestra hija lo que somos, lo que sabemos, y ella naturalmente ha demandado muchísimo nuestros conocimientos y también el conocimiento de otros adultos y niños. Quiere conocer cómo son las cosas que nos rodean, quiere saber cómo es ella, y tiene la iniciativa de hacer continuamente proyectos, es decir que su creatividad es incesante. También nos enseña cosa que va aprendiendo de otros, y que ella va investigando.
Su desarrollo intelectual y emocional no se reprimió porque nosotros le entregáramos lo que sabíamos, al contrario se potencializó. Porque todo niño nace queriendo aprender de sus padres para su supervivencia, si la demanda innata de querer aprender de sus padres y allegados se detiene es que algo no va bien.

Como el niño nace dispuesto a aprender de sus padres para su natural supervivencia, si le entregamos lo que sabemos no destruimos su espacio de reflexión, simplemente tenemos que ser sensibles a no interrumpir el momento en que el niño está haciendo su proceso de reflexivo, pero por hacer esto, no vayamos al extremo de no tener la iniciativa de entregarle lo que somos.
Desde que existe el ser humano desea aprender de las personas con las que convive, y en esta dinámica de aprender de otros, también aporta su creatividad. Y así cada generación fue aprendiendo de la anterior, hasta que llegamos a la creatividad que hoy vivimos, ciencia, tecnología, arte.

Entonces la comunicación también es innata, y es la clave de la supervivencia del ser humano. Por eso digo que antes que nada somos relación. Para sobrevivir, vivimos de la comunicación entre las personas.

La Intrínseca motivación de ser humano es llenarse de humanidad de los otros, alimentarse unos de otros. El niño desde que nace se alimente de su madre, aprende el lenguaje motivado por una persona que le habla, si a un niño los padres le hablan muy poco le costará aprender el lenguaje.

La motivación es también el fruto de la relación que se tiene con el niño, cuidando la innata capacidad de aprender y enseñar. Al nutrirse de las personas, se entusiasma por descubrir el mundo a través de llenarse y alimentarse de su padres, amigos etc.

Un niño esquimal no tiene la motivación intrínseca de cazar, no viene con el arpón para cazar focas en los genes, la motivación le surge de la relación con su padre, porque disfruta a su padre, admira a su padre y quiere ser como él. En cambio el niño que tiene una mala relación con sus padres, pierde la motivación de relacionarse con ellos y por lo tanto de querer aprender algo de ellos.

Si una persona no atrae, no nos motiva ¿por qué vamos a querer comunicarnos con ella? Entre adulto esto funciona así.

Lo que más hace un niño es jugar, si negamos esto, estamos negando el ser del niño, si no tenemos iniciativas de jugar con él, no tenemos iniciativas de comunicarnos con él.
En consecuencia los conflictos surgen porque No entendemos al niño y el niño no nos entiende, luego tampoco se entienden entre niños, porque son criados en la falta de comunicación entre las personas. Primero con sus padres y luego esta dificultad se traslada en relación con otros niños.

El problema es que por generaciones fuimos formados en centrarnos en la adquisición de conocimiento, en lugar de la comunicación, la relación profunda entre las personas.
La demanda de conocimiento es solo una consecuencia de centrarnos en la comunicación con nuestros hijos.

Entender cuál es su lenguaje, y entregarnos a través de ese lenguaje, sin que esté tirando de nosotros para que nos comuniquemos con él. Esperando que siempre sea el niño que nos pida “mamá quiero esto, papá juega conmigo, mamá entra en mi vida” es un niño que está pidiendo y pidiendo una y otra vez comunicación, hasta que se cansa y se repliega en sí mismo.
De este modo imponemos al niño que él debe tener iniciativas hacia nosotros, pero nosotros no hacia él, y si la tenemos que no sea con una personalidad que motive.
En definitiva, que el niño se acostumbre a que nosotros no vamos a tener interes de iniciar con ganas algo hacia él.

Los indígenas maternales fluyen en la comunicación, su “Yo” es ante todo, relación. Un Yo centrado en hacerse con lo que van viviendo con los otros, un Yo centrado en la relación, un Yo centrado en la profunda comunicación entre las personas. Y por supuesto que se motivan mutuamente, son atractivos en sus acciones los unos hacia los otros, son atentos de tener iniciativas unos hacia los otros, y están atentos a satisfacer lo que otros necesitan, y a pedir lo que ellos quieren. Todo fluye en un cultura en que cada persona se hace con los otros.
Si se hacen con lo que van viviendo con los otros, dependen de los otros. En cambio nosotros estamos en la ilusión de centrarnos en hacernos a nosotros mismos, en la ilusión de que somos principalmente autónomos, cuando en realidad somos dependientes, y la autonomía solo se desarrolla en y por una sana dependencia.
La ilusión de que somos en esencia autónomos, nos impide centrarnos en que nos hacemos con los otros, nos impide centrarnos en la comunicación con nuestro hijo, en entender el lenguaje de los niños.

La capacidad de aprender es Intrínseca al ser humano, y la motivación de esta capacidad se cuida y se desarrolla con la calidad de la relación entre la personas.

La motivación también es una construcción social. Por ejemplo un ambiente donde nos sentimos a gusto nos motiva para hacer de todo, se nos expande el Yo, disfrutamos de lo que hacemos.
En cambio en un ambiente hostil, nos puede desmotivar, en un campo de concentración no estaremos igual de motivados que compartiendo con amigos y con gente que queremos.

La idea de lo intrínseco viene del biologisismo determinista, que imponía la creencia, sin ninguna demostración a priori, de que el ser humano nacía predeterminado, con todas sus virtudes, defectos y motivaciones de nacimiento, veía al ser humano como una máquina biológica predeterminada, con todos sus componentes de “construidos” de fábrica. 

Si viene todo ya hecho de nacimiento, entonces la madre y otros no tiene nada que aportar, por eso no hay que intervenir.
Pero con la crianza con apego quedó demostrado que la motivación de un niño depende de la calidad de la relación con su madre. Las intervenciones de la madre para cuidar a su hijo, sus iniciativas de hablarle, de mimarlo, de besarlo, etc. Hace a un niño motivado a descubrir la vida, hace un niño con ganas de vivir. 

La motivación está construida con la experiencia emocional que hemos vividos con otras personas, es parte de nuestra historia de relación con las personas que se va construyendo desde que nacemos. 

Por ejemplo la motivación que tienen muchos adultos y niños por ganar, por ser el mejor, por ser el primero. ¿Es intrínseca o se la hemos construido socialmente?

En el ejemplo de Ubuntu se ve claramente que es una construcción social de cada cultura. A los niños de esa tribu no les interesa competir, no es para ellos una motivación “ser el mejor”, su motivación es que todos sean felices. Ellos dicen si uno de nosotros está triste ¿Cómo podremos estar felices los demás?

Entonces quiere decir que la motivación de una persona también se construye con la calidad de la relación entre las personas.

Y como se construye socialmente es muy grave desmotivarnos unos a otros. Esto es lo que sucedió en muchos casos de educación, en lo que se llama no intervención para que el aprendizaje autodirigido. Los niños fueron desmotivados y perdieron su capacidad innata de querer aprender.

La motivación de un niño es ¡¡Tener Mamá!!,
es la relación con un Otro que le quiere,
que sabe comunicarse en el lenguaje del niño,
que es el juego y el afecto.

¿CUÁNDO LA “NO INTERVENCIÓN” CON LOS NIÑOS NO FUNCIONA?

PorValentina Escurra

¿Los niños quieren dominar a sus padres?

Estoy de acuerdo, los niños no nacen vacíos, pero también hay que tener en cuenta con qué nacen los niños. Escuchar lo que nos dicen los niños, y ellos llorando, gritando, se enfermándose nos dicen que no quieren ir al colegio, que no quieren separarse de sus padres. Porque la naturaleza evolutiva es la que nos dio esta relación, los padres tienen que estar en el colegio con sus hijos, y los profesores pueden colaborar con la educación de los niños, sin separar el vínculo natural de nuestra especie. ¿Por qué hemos construido algo que va contra la naturaleza humana? Ningún animal social que tiene cultura, separa a sus crías de la relación natural con sus progenitores, todos respetan el vínculo que la naturaleza ha determinado. La escuela tendría que ser flexible (FlexiSchooling) para los padres que quieran estar en el colegio con sus hijos, y no cerrarles la puerta en la cara porque antes que nada son sus hijos.

La naturaleza les dio a todas las crías de animales sociales, y sobretodo a los que tienen cultura, la capacidad de comunicarse con sus progenitores. Todas comunican su mal estar y son atendidas por sus padres, sin que estos los vean como enemigos. Los humanos de nuestras sociedades en rivalidad y competencia, son los que perciben al niño como enemigo. Y por eso sentimos que el niño nos quiere dominar y hacer de nosotros cualquier cosa, somos los únicos animales con una cría fallada por naturaleza. Que nace contra nosotros, que nace para dominarnos, por lo tanto la tenemos que reprimir y obligar a que nos obedezca y se someta. Toda nuestra cultura está basada en esto, percibimos al niño como un enemigo que nos quiere dominar, y por eso nos ponemos a guerrear contra él, y así lo educamos para el enfrentamiento, la competencia, el individualismo, la acumulación de poder para asegurarnos de ganar la batalla y someter a los otros.

Científicamente convendría actualizarse, para no enseñar cosas que ya están obsoletas. Según la Universidad de Oxford, y otras prestigiosas Universidades, los animales que tienen cultura son varios, como las orcas, chimpancés, delfines, etc.

Si los animales vieran a sus hijos como rivales, se comerían a todas su crías, y desaparecería la especie. Ninguno le prodigaría cuidados. Es una rara excepción que los animales devoren a sus crías, no es la regla general. Nunca vi a un caballo comerse a su potrillo. Es decir que usted está argumentando con las excepciones.

Y  en el caso de las excepciones, tampoco es que el animal ve como enemigo a su cría, sino que puede que este enferma, o no la reconozca como suya.
Un león mata a los hijos de otro macho, para que la hembra entre en celo, no porque ve a la cría como un rival, lo que le importa es la hembra no la cría. Otro motivo por el que algunos animales matan a sus crías es porque, si rompemos el vínculo natural cogiendo a la cría, apoderándonos de ella por un momento, el animal la huele y ya no puede identificarla como suya.

Percibimos rivalidad contra las crías en la naturaleza, porque nosotros fuimos criados de ese modo. Porque es lo que aprendimos de nuestros adultos, que nos han visto como enemigos cuando eramos niños. Y nosotros volvemos a repetir y enseñar lo mismo.

Y las matemáticas, el niño demanda insistentemente aprenderlas, cuando no rompemos su vínculo natural, porque se siente afectivamente seguro, y solo se ocupa de descubrir el mundo que lo rodea. Si rompemos el vínculo natural debilitamos la inteligencia del niño, al destruir sus emociones.

Por ora parte nadie está diciendo que los niños van a aprender por ósmosis, que no van a hacer matemática, sino que los deberes no son necesarios para aprender, pero si lo es el vínculo emocional con sus padres. Para no tener un niño perturbado emocionalmente. La alteración emocional no permite aprender.
Para pensar por si mismo el niño debe tener una auto estima alta, porque sino tiene solo habilidades y no pensamiento crítico. Cuantos genios de las matemáticas, están trabajando para los bancos y financieras que nos dejan a todos desposeídos. Para que me sirve un crak de las matemáticas en contra de la humanidad.

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